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Encuentran plástico en los órganos del cuerpo humano

Hasta hace poco se sabía que el plástico está presente en el aire que se respira, los alimentos, el agua y los suelos. Pero un grupo de investigadores fue más allá y identificó micro y nanopartículas en tejidos del pulmón, hígado, bazo y riñón.

Hace décadas el mundo celebraba la invención del plástico. Pero hoy en día los científicos se preguntan sobre su impacto en la salud de las personas.

Hasta el momento se sabía que el plástico había invadido todo el planeta desde los océanos, el suelo, el aire y hasta los alimentos. Sin embargo, recientemente se identificó también en tejidos del cuerpo.

Gracias a una nueva técnica se pudieron descubrir partículas micro y nanoplásticas en órganos humanos como el pulmón, hígado, bazo y riñón, aunque aún falta conocer cómo impacta en la salud. 

El equipo de investigadores presentó el nuevo método en el Congreso de la American Chemical Society. Es decir que no sólo lo descubrieron en el organismo humano sino que también crearon un procedimiento para que otros científicos puedan aplicarlo en cualquier parte del mundo.

El tereftalato de polietileno (PET) utilizado en botellas y el polietileno utilizado en bolsas están en todas partes, "sería ingenuo creer que hay plástico en todas partes pero no en nosotros", dijo Rolf Halden uno de los investigadores de la Universidad Estatal de Arizona a The Guardian. 

"No queremos ser alarmistas, pero es preocupante que estos materiales no biodegradables, que están presentes en todas partes, puedan ingresar y acumularse en los tejidos humanos, y no conocemos los posibles efectos en la salud", agregó Varun Kelkar de la misma institución académica y miembro del equipo.

Otro científico, Charles Rolsky, reflexionó que "en unas pocas décadas, hemos pasado de ver el plástico como un beneficio maravilloso a considerarlo una amenaza".

Estudios previos habían demostrado que las personas comen y respiran al menos 50.000 partículas de microplástico al año. También se sabe que este elemento cae sobre las ciudades a través de la lluvia. 

Lo preocupante es que contiene químicos tóxicos y microbios que, a pesar de conocerse el daño en animales, resta avanzar sobre el impacto en humanos.