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Dieta flexible: la superación del veganismo, vegetarianismo y otros ismos

Se basa en la comprensión de la persona como un todo físico, mental y emocional. Promete ser la conjunción de los beneficios de todas las clases de alimentación, en vías de encontrar el equilibrio. 

Finalmente, tantas restricciones alimenticias terminan por cansar a muchas personas. Por eso, la dieta flexi evita este paso y llama a establecer un equilibrio entre un esquema saludable dónde las excepciones están permitidas.

Frente a la abundancia de dietas (ovolacteovegetariana,vegetariana, vegana, crudívora, frugívora, carnívora, cetogénica, etcétera) se presenta un concepto superador: la flexibilidad. 


Se trata de adoptar una nutrición de calidad en la generalidad pero aceptando que los pequeños consumos de forma medida no representan un problema sustancial a la salud ni al peso corporal. Sin embargo, no se trata de ingerir cualquier cosa sin filtro sino bajo el criterio de elegir lo que el organismo necesita. 

Más allá de la importancia de aprender qué alimentos convienen y qué aporta cada uno, cada persona tiene un proceso de aprendizaje y de decisiones diferente. En este sentido, la "dieta flexible" se funda en una concepción integral de la persona física, emocional y mental.

Algunas ideas claves de este paradigma son:
- Variar las comidas en la mayor medida posible.
- Que las excepciones no se vuelvan la regla, por ejemplo no consumir golosinas todos los días sino una vez a la semana. 
-Si se come algo fuera de lo cotidiano, que sea en una porción medida.
- Construir una relación sana con la comida, sin demonizarlas ni idealizarlas.
- Plantearse un objetivo, que puede ser desde la disminución de peso al aprendizaje de hábitos, de modo que sirva para establecer prioridades.
- Ser comprensivo con uno mismo.