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Los disparates de Ginés González García

Resulta preocupante la actuación de Ginés González García, ministro de Salud de la Nación, desde el génesis de la pandemia. Casi siempre estuvo en el lugar equivocado y dijo lo que no debía decir. Acaba de confirmar los temores en sus declaraciones sobre los protocolos de los deportes. El interrogante es qué sucede con Ginés, si no hay un esfuerzo que no puede soportar. O si tiene dificultades con su staff más cercano, el que debería informarlo.

Ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, casi una cábala para el presidente Alberto Fernández.

No importa que Ginés González García sea un simpatizante furioso de Racing Club de Avellaneda y Alberto Fernández un fervoroso de Argentinos Juniors. De todos modos el Presidente tiene una confianza profunda en el sanitarista obeso, y ya que Juan Luis Manzur no puede ser su ministro de Salud, para él Ginés es una buena opción.


El problema de Ginés quizás sea la edad, ya tiene 74 años, y el trajín cotidiano de una pandemia puede resultar agotador.

Otro inconveniente es su verborragia incontrolable, aún cuando sus dichos no siempre resulten debidamente preparados o evaluados por él mismo y su equipo de asesores.

Desde antes que arribara la pandemia, Ginés comenzó a afirmar aquello que luego debería desmentir. Por ejemplo, llegó a minimizar los acontecimientos que se desarrollaban en la ciudad Wuhan, en China.

Un problemón para la Argentina porque en los días de Mauricio Macri, la salud pública ya estaba a la deriva. Fue muy mala la gestión de Adolfo Luis Rubinstein, al extremo que el entonces Presidente redujo su ministerio a secretaría de Estado. Aunque no faltan quienes especulan que esto ocurrió porque Macri no era atraído por la causa de la salud pública.

Lo interesante es que, ahora, el ministro provocó un escandalete y enojo colectivo apreciable con ciertas afirmaciones en el programa A 2 Voces, por TN.

En el universo del deporte, Ginés fue cuestionado con intensidad.

Por ejemplo, dijo que cuando se le presentara la solicitud para el regreso del rugby, sería partidario de no conceder por ahora la autorización ya que es un deporte con contacto físico permanente con otros jugadores. Ginés ofreció un ejemplo concreto: el scrum o montonera.

Por el scrum no podría conceder la autorización, subrayó el ministro.

El problema fue que el rugby ya cuenta con autorización, otorgada por el Ministerio de Salud de la Nación.

Específicamente le preguntaron a Ginés por el regreso del tenis, y él afirmó que no había ocurrido ninguna presentación de parte de los tenistas.

Le volvieron a preguntar y el ministro afirmó que si hubiese ocurrido una solicitud, él estaría informado. Él agregó que no le interesaba representar el papel de malvado, bloqueando el regreso a diversas actividades y que es un amante del deporte, que si el tenis le presentara un protocolo, lo evaluaría.

El problema fue que el tenis presentó un protocolo para retomar actividades en abril. Aparentemente el ministro tuvo conocimiento de lo que sucedió 4 meses atrás en su propio ministerio.

Ginés también fue consultado por el golf, un deporte de nulo contacto con el rival y, además, al aire libre, una situación que permite más seguridad de no contagio de covid-19.

Ginés repitió que no tenía conocimiento de alguna solicitud al respecto, lo que provocó el enojo de los golfistas porque presentaron un protocolo para retornar a la práctica de la actividad deportiva.

Ginés González Garcia quedó públicamente en ridículo, y demostrando ignorar qué ocurre en el ministerio que conduce.

Esta situación ocurrió en la noche del miércoles 12/08, y las repercusiones atravesaron todo el jueves 13/08, sin que la Administración Fernández aclarase algo de semejante confusión.

Lo que ocurrió con Ginés actualizó todas las especulaciones acerca de los cambios necesarios en el equipo de colaboradores de Alberto Fernández.

Sin embargo, lejos de cuestionar la actuación de su colaborador, el presidente Alberto Fernández ubicó al ministro al frente de la presentación del acuerdo con AstraZeneca / Grupo Insud, de Hugo Sigman, para la fabricación de una vacuna contra covid-19.

La baja calidad de su equipo de colaboradores sólo le provoca más trabajo al presidente Fernández.