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El acuerdo secreto del papa Francisco y Xi Jinping

El papa Francisco trabaja un entendimiento con China que es motivo de controversia entre los católicos apostólicos romanos. Cada uno tiene sus fundamentos, vale la pena apuntar. Pero en septiembre se renovará el acuerdo secreto entre las partes. Y hay especulaciones.

Jorge Bergoglio (papa Francisco) y el cardenal Pietro Parolin, la alianza pro China.

El Papa Francisco junto con peregrinos chinos durante una audiencia general en la plaza de San Pedro en el Vaticano. A su vez, el Vaticano envió a Beijing una exposición de 90 objetos de arte chinos de los Museos Vaticanos

Claire Giangravé, de Religion News Service, recordó la escena: "A bordo del vuelo papal que regresaba de Japón a fines de 2019, el Papa Francisco dijo a los periodistas sobre su esperanza de visitar China algún día. "Me gustaría ir a Beijing", dijo. "Me encanta China." Desde entonces, las tensiones en torno a China solo han aumentado después de las revueltas en Hong Kong, los informes de violaciones de derechos humanos en el país y la pandemia de COVID-19. (...)".

Llega septiembre y el calendario dice que es el momento de renovar el acuerdo secreto entre el Vaticano y China.

Un tema central son los inmuebles que eran de los católicos que responden al Vaticano y que Mao Tse-Tung les quitó, para dárselos a los católicos que le responden a Beijing.

Pero, también, la calidad de la vida religiosa de los católicos que consideran su jefe espiritual a Francisco, a menudo sometidos o presiones o persecuciones por el Partido Comunista Chino.

Los críticos de Jorge Bergoglio, en el ala más conservadora de los católicos apostólicos romanos, entre ellos el ala simpatizante de Donald Trump que hay entre los católicos estadounidenses, ya especulan en que el precio que le cobraría Xi Jinping al pontífice por conceder parte de la solicitud sería el silencio del Vaticano acerca de los abusos a los derechos humanos del gobierno chino, incluida su represión contra los musulmanes uigures. 

Top Secret

En verdad, especulaciones porque el contenido del acuerdo China / Vaticano es casi todo desconocido para el público.

En septiembre de 2018 se firmó un acuerdo provisional entre funcionarios chinos y del Vaticano, y casi todo aún hoy es secreto.

Sin embargo, ese acuerdo permitió a la Asociación Católica Patriótica China (los católicos de Beijing) seleccionar candidatos a obispos, cuyos nombres deben enviarse al Papa para su aprobación.

Francisco reconoció a 8 obispos elegidos por la CPCA, que previamente habían sido excomulgados por el Vaticano.

A su vez, el gobierno chino reconoció a 3 obispos de la “iglesia clandestina”.

En 2019, el jefe de la Asociación Patriótica asistió a una cumbre de obispos en el Vaticano. No fue un dato menor.

Las relaciones entre China y el Vaticano han sido difíciles desde que los misioneros católicos arribaron a Asia meridional a partir del siglo 13 e iniciaron una conversión muy importante de chinos. 

Sin embargo, cuando el Partido Comunista Chino llegó al poder, en 1949, expulsó a todos los misioneros cristianos.

Durante décadas no hubo relaciones entre el Vaticano y China. Pero eso no quiere decir que no hubieran católicos en China. 

El gobierno chino creó la Asociación Católica Patriótica China para supervisar a los católicos en el país, y el Vaticano no reconoció a la Asociación.

El interrogante

Hoy día hay 9 millones de católicos en China (estudio del estadounidense Pew Center de 2011), de los cuales 5,7 millones de ellos están bajo el paraguas de la Asociación. 

Lo que más analiza el Vaticano es el potencial de China para el catolicismo. Por un lado, China es el país más poblado de la Tierra. Por otra parte, hay católicos aún cuando hubo una persecución organizada por el Estado, una “iglesia clandestina” no reconocida por las autoridades comunistas. ¿Qué ocurriría en otro escenario?, es lo que se ha preguntado Francisco.

La respuesta posible a esta pregunta es lo que lo alienta a negociar con China, y renovar el acuerdo.

Otro tema: los obispos que guían a la comunidad católica "clandestina" están en riesgo.

AsiaNews, la comunicación oficial del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras, destacó las limitaciones que siguen existiendo para los católicos que desean vivir su fe, desde el cierre de iglesias hasta la prohibición de la educación religiosa antes de los 18 años.

Renovar un acuerdo entre el Vaticano y China podría ser la única forma de garantizar su seguridad y la posibilidad de profesar abiertamente su fe.

Además, Francisco observa que hay una 'ventana de oportunidad': hoy día China se encuentra a la defensiva, en especial por la guerra que le inició Donald Trump.

Francisco no comulga con Trump, y es una posibilidad de lograr más coincidencias con el Presidente chino.

Las conversaciones entre el Vaticano y funcionarios chinos comenzaron en julio. Según el vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de China, el obispo Zhan Silu, septiembre es el mes indicado.

El diario Global Times, que reporta al Partido Comunista Chino, afirmó que el acuerdo es "un vínculo clave que asegura los lazos entre China y el Vaticano y podría ayudar a impulsar las relaciones hacia el siguiente paso".

El N°2 en la burocracia del Vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin, es el arquitecto del acuerdo. Antes que Francisco lo convocara en el Vaticano, Paroli era el nuncio apostólico o embajador en Venezuela.

En una entrevista con Global Times, Parolin habló de "una mayor confianza entre las dos partes".

Según él, el acueerdo es "en beneficio de toda la comunidad católica china, a la que abrazo fraternalmente, sobre todo a aquellos que más han sufrido y siguen sufriendo".

El argentino obispo Marcelo Sánchez Sorondo, director de la Pontificia Academia de Ciencias, que promueve el discurso entre la Iglesia católica y la comunidad científica, también defiende el acuerdo entre China y el Vaticano. E

Sánchez Sorondo sostuvo que China es el país que está "implementando mejor la doctrina social de la iglesia".

Bueno... tampoco hay que exagerar tanto... Pero, a través de Sánchez Sorondo es posible descubrir el afán de su compatriota Papa.

Un problema más

“El acuerdo que el Vaticano hizo con la República Popular China en 2018 -del que aún no hay registro público- ha sido, en la práctica, un repudio del tremendo sufrimiento de innumerables confesores de la fe y mártires chinos de la fe en las manos del gobierno comunista ateo y sólo ha resultado en una mayor persecución de los fieles católicos chinos”, dijo el cardenal Raymond Burke, en una entrevista con The Australian en abril.

El cardenal, un líder del bando conservador anti-Papa Francisco, dijo que algo “anda muy mal” en el Vaticano, que elogió la asistencia médica en la pandemia que recibió de China y no la que recibió de Taiwán.

No es un dato menor porque el Vaticano fue uno de los primeros países en reconocer a Taiwán.

Otro inconveniente: más de 70 líderes religiosos de denominaciones judías, budistas, musulmanas y cristianas firmaron una declaración el sábado 08/08 condenando el trato de China a 1 millón de musulmanes uigures en el país, y mencionaron la palabra "genocidio".

Los líderes religiosos compararon la política de esterilización, opresión, persecución e internamiento masivo con "una de las tragedias humanas más atroces desde el Holocausto".

El Vaticano no logró estrechar sus filas. El cardenal Charles Maung Bo, presidente de la Conferencia Episcopal de Asia, y el arzobispo Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo, de Yakarta, se encuentran entre los que firmaron el documento.

Francisco no condenó a China ni durante su bendición semanal en la Plaza de San Pedro el 05/07 cuando comentó los disturbios en Hong Kong. Todos sabían, menos el Papa aparentemente, que los disturbios fueron consecuencia de que China impone una nueva legislación de seguridad nacional represiva a un territorio especial.

El ex obispo de Hong Kong, el cardenal Joseph Zen, es un crítico abierto del acuerdo entre China y el Vaticano y ha condenado las violaciones de derechos humanos de China. 

Zen es la voz de los católicos "clandestinos" en China.

Un traspié para Francisco y Parolin fue la difusión de la noticia de que hackers chinos piratearon las computadoras del Vaticano antes de las negociaciones de mayo. 

La historia, publicada por The New York Times, reveló que los piratas informáticos respaldados por el gobierno chino intentaron robar información de la misión del Vaticano en China.

Pero nada aparta a Francisco de su deseo de ingresar a la historia como el Papa que descongeló las relaciones con China.