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El origen de la desilusión del periodismo opositor venezolano

Donald Trump es impopular en gran parte de América latina. Si bien en días de Barack Obama disminuyó relativamente la impopularidad crónica de USA en la región, con Trump ocurrió una rectificación abrumadora de las voluntades. En ese contexto, la causa contra Nicolás Maduro quedó en manos primero de Leopoldo López y luego de quien había sido su edecán, Juan Guaidó, quien estableció un entusiasta alarde de sus entendimientos posibles con la Administración Trump. ¿Cómo hacer popular, entonces, la causa de Guaidó, más allá de los formalismos que, en ocasiones, influyen en los actos públicos de los gobernantes? La insistencia en que USA es el rescatista oficial de Venezuela ha sido el eje de la comunicación pública de los medios de comunicación y periodistas críticos venezolanos, en vez de encontrar una vía alternativa de evaluación y disenso.

En el ajedrez no juegan sólo las piezas blancas. También las negras.

No hay duda que la gestión del Estado le queda grande a Nicolás Maduro. Ese también fue el problema del buen publicitario Hugo Chávez Frías, aún cuando el problema viniera de arrastre, y él fue la consecuencia no el origen.

Sin embargo, el periodismo opositor venezolano debería considerar ya, a esta altura de los acontecimientos, que no será predicando una 'fatwa' en Washington DC la forma de ayudar a modificar el cuadro de situación -ya que de eso se trata, ¿no?-.

Cada mañana, la mayoría de los comunicadores venezolanos críticos de Nicolás Maduro buscan en los grandes medios periodísticos estadounidenses alguna 'señal' que, en general, consisten en más sanciones financieras y comerciales contra el gobierno venezolano. Ya ni siquiera son noticias. Aburren y son parte de la impotencia estadounidense.

Cuidado, es comprensible la ilusión de los colegas porque la impericia de Maduro a veces asusta hasta en Beijing y Moscú, donde hay predisposición a verlo 'rubio y de ojos celestes' o bien 'sobrino de Deng Xiaping' (mucho más importante hoy día que el cruel Mao Tse-Tung).

Algunos periodistas se aferran a la posibilidad de que Donald Trump consiga renovar su mandato presidencial. Otros apuestan por convencer a Joe Biden de que 'la causa venezolana' debe mantenerse como una política de Estado. Sin duda, una visión muy limitada de los acontecimientos.

Ya quedó de lado la mayor estupidez de la oposición venezolana y de esos periodistas: apostar por un golpe de Estado, tal como si un Gobierno ilegítimo pasara a ser legítimo porque derroca a otro sospechado de ilegítimo. Muchos periodistas venezolanos recorrieron ese callejón sin salida.

Y, a la vez, quedó en el pasado -con excepción de la Justicia británica, pero por motivos de avaricia tradicional del ex Imperio inglés- la idea de 2 Presidentes, una tontería considerable porque Gobierno es el que imprime moneda, cobra impuestos, dicta Justicia y distribuye documentación personal.

Un analista imparcial sobre los acontecimientos venezolanos cada mañana debería leer también la prensa china y la rusa, de lo contrario no tendrá un panorama completo. En especial, la rusa, que es más activa, a través de RT (Russia Today) y la versión en español de Rossiya Segodnya, ex RIA Novosti, que es Mundo.Sputnik.

En ese universo informativo es donde podría elaborarse un espacio posible, entrelíneas, para debatir eventuales cambios eb los acontecimientos venezolanos, considerando que el propio Donald Trump considera a Moscú y Beijing son referentes en 'la cuestión Caracas'. Los periodistas críticos de Maduro llevan años subestimando esta posibilidad.

Luego, la idea de recuperar solidaridad regional -no de mandatarios sino de la opinión pública en general- debe contemplar que Trump es una señal negativa, y apostar por el éxito de la Central Intelligence Agency (CIA) o de la Drug Enforcement Agency (DEA) o de la National Secutiry Agency (NSA) sólo obliga a desear el fracaso contestatario venezolano.

Es cierto que muchos venezolanos viven en Miami y en otras localidades de Florida, USA. Pero esta realidad no puede ni ocultar ni prevalecer sobre otras. Por ejemplo, que Venezuela ha quedado atrapada en la grieta entre USA y la alianza Rusia/China, que son quienes influyen sobre el poder real, el que regula los precios, convoca a elecciones, decide las prisiones y concede los pasaportes. 

Continuaremos.