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Túneles subterráneos y el negocio del fin del mundo

Terra Vivos -inspiración de Robert Vicino en 1980- propone la construcción de un sistema de búnkeres subterráneos para capear pandemias y catástrofes naturales: "La raza humana ha vivido en la Tierra solo el 0,004% de la historia del planeta. No hay garantía de que nuestra raza continúe, por lo tanto, es nuestra responsabilidad hacer todo lo posible para sobrevivir. Vivos está en una carrera contra el tiempo para completar la construcción y la puesta en marcha de nuestra red global planificada de refugios comunitarios subterráneos".

xPoint es una comunidad militar abandonada que se convirtió en una comunidad de supervivencia en la base de Black Hills en el condado de Fall River, Dakota del Sur. Foto: Vivos

Los refugios de Vivos incluyen viviendas completas y completamente amuebladas, con habitaciones semiprivadas, baños de lujo, áreas de cocina y comedor, amplios salones y áreas de reunión, computadoras, equipos electrónicos de entretenimiento, equipos de ejercicio, una biblioteca o materiales educativos y de entretenimiento, dispositivos de seguridad, un área de detención, bóvedas para objetos de valor y municiones, un centro de comunicaciones, instalaciones de lavandería, taller de reparación y más. Cada refugio tiene vituallas por hasta 1 año de supervivencia autónoma para los miembros.

Robert Vicino: "Vivos no se trata de una fecha específica en la que estos eventos sucederán, sino de proporcionar una solución de supervivencia comunitaria a largo plazo para eventos futuros, que ocurrirán este año o décadas después.2

Vivos o The Vivos Group es una empresa con sede en California (USA), fundada por Robert Vicino, que propone construir refugios subterráneos diseñados para resistir futuros desastres y catástrofes de extinción de vida. 

Por ejemplo, hay uno en Indiana, para 80 personas -construido durante la Guerra Fría para resistir un impacto casi directo de una bomba nuclear de 20 megatones-, pero el Europe One -en Rothenstein, Alemania- es para 800 personas, con un pequeño zoológico, almacenamiento de tesoros culturales y un banco genético para reconstituir plantas y animales. 

En abril de 2012, Vicino afirmó que la compañía tenía 25.000 abonados, de los cuales 1.000 habían comprado acciones que les daban derecho a espacio en un refugio.

En 2013, Vivos adquirió los derechos de compra de la Instalación de Almacenamiento de Atchison, antigua mina de piedra caliza en Atchison, Kansas, ex propiedad del Ejército estadounidense. Él proyectó un albergue para 5.000 sobrevivientes pero terminó cancelándolo cuando los geólogos militares pusieron en duda la estabilidad de la estructura.

Entonces, en 2016, Vivos adquirió la ex Base del Ejército estadounidense Black Hills Ordnance Depot, en Dakota del Sur, con 575 búnkeres subterráneos de hormigón y acero construidos por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército en 1942 como una fortaleza militar que almacenaba explosivos y municiones. 

El Fin de los Tiempos

Cada búnker es capaz de alojar con comodidad hasta 24 personas con un suministro de alimentos, agua, combustible y suministros higiénicos durante 1 año o más. Un contrato de alquiler de 99 años en un búnker cuesta US$ 1.000 al año, más un depósito de US$ 25.000 pagado por adelantado. 

La organización Terra Vivos explica así su misión: "Todos hemos escuchado las profecías del 'Fin de los tiempos'. La Biblia lo advierte. Nostradamus lo previó. Edgar Cayce lo predijo. Los indios Hopi, el Tercer Secreto de Fátima, Saint Malachy y los profetas a lo largo de los siglos advierten sobre las mismas catástrofes globales épicas que caerán sobre la Tierra. Hemos sido advertidos de Armageddon, Nibiru / Planet X, un cambio repentino de polos, plagas futuras, una explosión EMP, un disparo de muerte solar, una erupción súper volcánica, grandes cambios en la tierra, asteroides y cometas asesinos, mega tsunamis, una crisis económica y incluso la anarquía que ciertamente seguirá a cualquiera de estos eventos.

La verdad es que no sabemos qué, cuándo o dónde ocurrirá una catástrofe; pero si queremos creerlo o no, probablemente lo hará. Es solo cuestión de tiempo. (...)

¿Qué harás? ¿Serás una víctima o un sobreviviente? (...)".

Electores de Trump

Antes de la pandemia, Vicino no estaba haciendo dinero con Vivos. “Mi objetivo no es enriquecerme con esto. Ya era rico”, explica. 

Sin embargo, cuando el nuevo coronavirus comenzó a extenderse en USA, aumentaron las consultas sobre nuevos bunkers. En xPoint, la instalación en Dakota del Sur, Vivos ha vendido más de 50 bunkers y todavía le quedan 500. 

"Estamos vendiendo casi 1 al día en este momento", le dijo a The Verge a mediados de mayo. Por entonces, en un viernes ganó US$ 1 millón y el lunes siguiente, US$ 500.000.

Vivos no está evaluando a los miembros entrantes para el nuevo coronavirus. Vicino dice que las pruebas aún no son "válidas", y confiba en que las personas tomaran sus propias decisiones. "Si necesitan usar una máscara, usen una máscara", dice. “Si necesitan guantes de goma, úsenlos. Al final del día, es su búnker”.

Durante la pandemia, las instalaciones subterráneas fueron casi un centro de vacaciones para muchos.

Si bien Vivos se ha perfilado como una instalación de búnker de lujo, Vicino afirma que la mayoría de sus clientes son de clase media, "personas promedio, bien educadas, con una gran conciencia de los eventos mundiales actuales y un sentido de responsabilidad sabiendo que deben cuidar y proteger a sus familias durante estos tiempos épicos y catastróficos potenciales"

The Verge dijo que en su mayoría son blancos y votan por Donald Trump.

Dante Vicino, el hijo de Robert, dice que "existe la demografía conservadora de mediana edad esperada, pero también tenemos moderados políticos y liberales".

Marbella

Según los datos de la empresa estadounidense Rising S, las ventas de búnkeres privados se ha incrementado en un 400% en los últimos meses, respecto al mismo periodo en 2019.

"Nuestra empresa ha recibido hasta 6.000 correos electrónicos diarios. Era tal la cantidad que ni los podía atender", aseguró a Sputnik Mundo, Enrique Moncada, CEO de Terra Vivos Spain.

En Marbella, futura sede del complejo más reciente, serán 24 viviendas familiares de 200 m2 cada una. Algunos pensados para 2 personas, otros con capacidad de hasta 8 individuos. Todos ellos con baño privado, salón, cocina, lavandería y una serie de habitaciones dobles. Habitáculos circulares dispuestos alrededor de un área común en la que hay teatro, gimnasio, biblioteca, quirófano, jardín o piscina. 

Incluso, este refugio contaría con un aula educativa para niños, un huerto y una granja para criar animales pequeños. Un mínimo contacto con la vida natural y que recuerde a la vida en la superficie.

"La idea es crear un pequeño pueblo. Es más, nuestro propósito es conseguir que la zona central y los apartamentos emulen la sensación de estar fuera. Mediante pantallas led y una cámara fuera del complejo, se reproducirán en los techos abovedados imágenes del exterior. Además, las luces se sincronizarán con el amanecer y el atardecer", explica Moncada.

Una instalación que contará con un equipo profesional de médicos, biólogos, químicos, electricistas, botánicos, psicólogos o personal de manutención y seguridad.

Además, el recinto cuenta con sistemas de purificación de aire y agua y también con calefacción y aire acondicionado autónomos. Los materiales de construcción son de grado militar y las redes que garantizan el suministro eléctrico o de agua están duplicadas para no detener el servicio en caso de fallo. 
Según Moncada, "Podemos soportar situaciones en las que el aire está contaminado, sea por radiación o por pandemia, terremotos, tsunamis, tormentas solares o la caída de un meteorito".

El proyecto hasta tiene su propio plan de evacuación.

Las viviendas comienzan en los 150.000 euros y van hasta 1 millón.

Terra Vivos Spain prevé crecer de 24 unidades a 100: 50 para emergencia y 50 disponibles como residencia, en los que cualquier propietario pueda entrar cuando considere oportuno.