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China necesita más mercado interno pero decir no es hacer

La nueva estrategia de China de crecimiento, impulsado por la demanda interna a causa de la creciente incertidumbre internacional y la guerra comercial que le declaró USA, no será sencillo porque el sistema económico chino está preparado para el comercio exterior. Para los analistas, será una batalla cuesta arriba a causa de la débil demanda de los asalariados chinos... y la fuerte intervención estatal en la economía, que limita el emprendedorismo.

Enorme desafío el que debe asumir Xi Jinping porque es diferente al mandato económico conque llegó al poder.

El presidente Xi Jinping dijo que China dependerá más del consumo interno y tecnologías propias, a medida que se intensifica la rivalidad con USA.

China ha llegado a la conclusión de que USA obstaculizará en todo lo posible su acceso a tecnologías innovadoras, y entonces se propone hacer ajustes en su estrategia de desarrollo.

Hasta el presente, la estrategia de China consistía en atraer a inversionistas extranjeros que instalaban fábricas en China, ofreciendo mano de obra relativamente barata -aunque hoy día menos barata que en el pasado- a cambio de garantizar alguna transferencia de tecnología.

El Politburó de China, el órgano supremo de toma de decisiones del gobernante Partido Comunista, decidió su Estrategia de "doble circulación" -China no se aleja del mercado internacional, pero se apoyará más en el consumo interno- como brújula de las políticas económicas en las próximas décadas.

Sin embargo, China enfrenta numerosos obstáculos antes de conseguir un mercado de consumo sostenible y reducir su dependencia de las exportaciones y la inversión del Estado.

El PBI

China tiene muchos habitantes pero le falta un mercado potente en cuanto al ingreso disponible de cada consumidor chino.

Las ventas minoristas totales, que cubren tanto el gasto del consumidor como las compras del gobierno, se redujeron 11,4% en el 1er. semestre 2020, a US$ 2,4 billones, consecuencia del negativo shock que provocó el nuevo coronavirus, según la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS).

El gasto del consumidor per cápita cayó 5,9%, a US$ 1.392, en igual período, lo que significa que el gasto total del consumidor en China fue de US$ 13,6 billones durante el semestre, si se multiplica por los 1.400 millones de personas del país. 

El dato no es menor: no llega al 30% del Producto Interno Bruto (PIB) chino.

Fu Peng, economista jefe de Northeast Securities, dijo al diario South China Morning Post que el poder de consumo de China estaba muy por debajo de sus capacidades de producción.

"Los chinos comunes no pueden consumir más porque están abrumados por los pagos de la hipoteca, así como por una perspectiva incierta de trabajo e ingresos", escribió Fu en una nota.

El índice de apalancamiento de los hogares en China aumentó a 59,7% del PIB a fines de junio cuando 6 meses antes era de 55,8%. La explicación es el crecimiento de los préstamos hipotecarios mientras el crédito al consumo se redujo, según datos de la Institución Nacional de Finanzas y Desarrollo, en Beijing.

Muchos de los fabricantes chinos, que producen desde electrodomésticos hasta prendas de vestir, dependen de la demanda extranjera para sobrevivir. 

Por ejemplo, de los 85 millones de hornos de microondas fabricados en China en 2019, se exportaron 60 millones de unidades.

El ejemplo permite conocer el impacto de las exportaciones en la economía china, y la enorme reconversión que precisará ejecutar para cumplir con el nuevo mandato.

Si las fábricas orientadas a la exportación cambiaran hacia el servicio del mercado interno, intensificaría significativamente la competencia, lo que llevaría a recortes de precios y a la depuración del mercado por el de las compañías débiles, con un impacto en el desempleo.

La brecha entre millonarios y asalariados en China ya se encuentra entre las más amplias del mundo, y la mayor parte de su población aún lucha por llegar a fin de mes.

Sin clase media

He Keng, un ex legislador, dijo en un simposio que China no debe apresurarse a declarar que ha logrado un "sociedad integralmente acomodada" porque el país todavía tiene 1.100 millones de personas que no han llegado a la clase media.

En forma oficial, China tiene más de 400 millones de personas que no calificaron en la categoría de ingresos medios pero hay otros 600 millones, por lo menos, que viven con 1.000 reminbis / yuanes, o menos, al mes en el otro extremo de la escala.

La base relativamente baja de ingresos y gastos significa que hay un margen significativo para mejorar.

El crecimiento del mercado interno ayudaría a la economía china, y beneficiaría al resto del mundo, dijo Xi, y agregó que la estrategia de 'doble circulación' no significaba que China estaba "cerrando puertas".

Raymond Yeung, economista jefe de ANZ Bank, dijo que el plan puede ser la "única opción viable" dado el declive de las economías estadounidense y europea y en previsión de "políticas internacionales problemáticas a mediano y largo plazo".

Mientras tanto, la prioridad de China será el "gasto en infraestructura", que siempre ha sido el recurso preferido de Beijing para avivar la demanda interna.

Julian Evans-Pritchard, economista de Capital Economics, dijo: "En lugar de adoptar un cambio de dirección, China parece estar duplicando su modelo actual dirigido por el estado".