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Qué barbaridad: Usó la ayuda del Estado para comprarse un Lamborghini

Insólito. Un hombre de 29 años recibió millonarias ayudas por la pandemia del coronavirus, en Estados Unidos, y terminó comprándose un Lamborghini. Habría solicitado la suma de 13,5 millones de dólares, casi 50.000 millones de pesos, y los usó para darse superlujos en medio de la emergencia sanitaria. Muy condenable. Veamos el caso más de cerca.

David T. Hines recibió casi 50.000 millones de pesos en ayudas al declararse afectado por la pandemia, y los usó para comprarse lujos. Foto: Particular / Semana

¿Recibir millonarias ayudas del Estado, haciéndote pasar por afectado de la pandemia, y gastar el dinero comprando un Lamborghini? es algo repudiable y ocurrió en Miami, Florida.

El Departamento de Justicia de EE. UU. informó en un comunicado -reseñado por el medio Semana-  que David T. Hines, habría solicitado la suma de 13,5 millones de dólares, casi 50.000 millones de pesos, en préstamos bancarios PPP (Programa de Protección de Nóminas, por sus siglas en inglés) dando falsas declaraciones.

Y es que el esquema de ayudas del programa federal, fue diseñado para apoyar a los empleadores a pagar los salarios del personal durante la emergencia sanitaria por el coronavirus.

No obstante, la Fiscalía del Distrito sur de Florida informó que el hombre compró un automóvil deportivo Lamborghini Huracan 2020, a tan sólo unos días de haber recibido el dinero.

 El precio que pagó fue de 318.000 dólares. 

 Qué barbaro gastarse "parte" de la ayuda del Estado en un carro superlujoso, y cuando decimos "parte" es porque el cuento no queda acá

Hines además se compró joyas, ropa, visitas a resorts en Miami y realizó otros pagos, se reseña en Semana.

Los investigadores del caso indican que probablemente el hombre mintió sobre la cantidad de empleados en las empresas y exageró la cantidad necesitada al momento de solicitar el préstamo. 

¿Conclusión? David T. Hines fue acusado de fraude bancario, hacer declaraciones falsas a una institución financiera y participar en transacciones con ganancias ilegales, tal y como lo determinó el juez John J. O‘Sullivan.