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100 días para votar pero menos para pagar el alquiler

Es un tema clave en el mundo. Cuando faltan 100 días para las elecciones, en USA se corta el subsidio para las personas en dificultades y por ese motivo los legisladores del Partido Republicano, le exigieron a su propio candidato presidencial, Donald Trump, más recursos de asistencia popular. Ellos ofertan a los del Partido Demócrata US$ 1 billón adicional, que es mucho menos de lo que reclama la oposición. Así, los legisladores oficialistas ofrecen más de lo que pretende la Casa Blanca pero que, de todos modos, reduciría 66% los beneficios de desempleo de emergencia. Los republicanos están divididos porque los más ortodoxos coinciden con Trump en que lo peor ya pasó y que no se justifica volcar ese dinero a gente que no vota a los republicanos. Quienes sí votarían por la ayuda dicen que se trata de evitar la recesión porque el deterioro de las perspectivas económicas es lo que le quitaría sufragios a Trump.

Senador republicano Mitch McConnell, un defensor de otro paquete de ayuda que no quería la Casa Blanca. Se están dirimiendo otras cuestiones más allá de la asistencia.

Jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, detrás de Donald Trump: enviado a limitar el paquete de asistencia de los propios legisladores republicanos (hasta hace poco, él fue uno de ellos).

Nancy Pelosi, demócrata al frente de la Camara Baja, líder del reclamo de más asistencia del Estado.

“Tenemos un pie en la pandemia y un pie en la recuperación. El pueblo estadounidense necesita más ayuda”, dijo Mitch McConnell, el líder de la mayoría republicana en el Senado, cuando presentó el plan, que se estructura como una serie de proyectos de ley.

Los republicanos del Senado presentaron su plan de US$ 1 billón para impulsar la economía estadounidense devastada por la pandemia en una serie de proyectos de ley que recortarían los beneficios adicionales de desempleo pero asignarían US$ 1.200 a la mayoría de los estadounidenses y protegerían a las empresas, las escuelas y otras organizaciones.

El paquete fue elaborado después de días de negociaciones -entre los republicanos del Senado y los emisarios del presidente Donald Trump-, que no resolvieron por completo las diferencias dentro del Partido Republicano sobre el tamaño y el alcance del gasto federal adicional en respuesta a la pandemia.

McConnell: "El pueblo estadounidense necesita más ayuda, necesita que sea integral y necesita que se adapte cuidadosamente a esta encrucijada".

Los del Partido Demócrata tienen su propio plan de estímulo de US$ 3,5 billones.

Sus líderes legislativos, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi; y el jefe del bloque en el Senado, Chuck Schumer, se reunieron en su oficina durante casi 2 horas con el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin; y el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows.

"Volveremos mañana", dijo Meadows cuando se fue. “Tuvimos una buena reunión. Una reunión muy productiva".

Pelosi realizó una evaluación rigurosa del plan republicano, calificándolo de enfoque fragmentario "patético" y diciendo que no era adecuado para las necesidades del país.

El Congreso tiene poco tiempo para actuar: el seguro complementario de desempleo está expirando y otros recursos de estímulo están comenzando a agotarse. 

Algo más: los legisladores tienen una licencia en 2 semanas y las elecciones son en noviembre, motivo por el cual el calendario de septiembre será muy apretado.

Diane Swonk, economista jefe de la consultora Grant Thornton, explicó: "Me temo que Covid-19 proyecta una larga sombra sobre la economía y la ayuda que el Congreso está ofreciendo es demasiado poca y demasiado tarde. Las quiebras y concursos preventivos que se acumularán podrían dejarnos una base mucho más pequeña y fracturada desde la cual reconstruir".

Los demócratas en la Cámara de Representantes aprobaron US$ 3 billones en ayuda gubernamental adicional hace 2 meses pero los republicanos la frenaron en el Senado, y desde entonces no hay acuerdo.

Los republicanos han argumentado que el proyecto de ley demócrata desalienta el trabajo al mantener los beneficios de emergencia por desempleo en US$ 600 por semana. 

Según el plan republicano, el seguro de desempleo mejorado continuaría, pero a US$ 200 por semana en septiembre. A partir de octubre, los trabajadores recibirían el 70% de los salarios anteriores provisto por cada estado.

Los demócratas dicen que será "inviable" exigir esto a la mayoría de las oficinas de empleo de los estados, que ya tuvieron problemas para distribuir el pago fijo de US$ 600 que era parte de la factura de estímulo de marzo.

Ron Wyden, el principal demócrata en el Comité de Finanzas del Senado, dijo: “La propuesta republicana es un golpe en el estómago y una bofetada para los 30 millones de estadounidenses que dependen de los beneficios del seguro de desempleo."

Pero los republicanos defienden su plan: además de la extensión de beneficios por desempleo, los estadounidenses recibirían una nueva ronda de pagos directos del Tesoro por US$ 1.200 para la mayoría de los adultos, además de la cantidad que recibieron en abril.

El Congreso también reservaría fondos adicionales para préstamos dirigidos a las pequeñas empresas más afectadas. 

Sin embargo, no está prevista una ayuda significativa a los gobiernos estatales ni municipales con problemas de liquidez, en comparación con los US$ 900.000 millones propuestos por los demócratas.

La mayoría de los analistas no esperan un acuerdo antes de principios de agosto, en el mejor de los casos.

“El tiempo se acaba. El Congreso no puede irse a casa sin un acuerdo”, escribió en Twitter, Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado: "¡El pueblo estadounidense ha estado esperando 10 semanas para que los republicanos actúen juntos!"

Los economistas vigilan de cerca el destino del estímulo. También la Reserva Federal. Les preocupa que el fracaso en un acuerdo, o un acuerdo con apoyo limitado, obstaculice una recuperación complicadísima.

El plan republicano también incluye US$ 16.000 millones para pruebas de coronavirus y US$ 105.000 millones en fondos federales para escuelas que reabrirán en medio de la pandemia, según lo reclama Trump.

Otras disposiciones protegerían a las empresas de la responsabilidad civil relacionada con Covid-19, reclamo de las empresas estadounidenses por eventuales demandas judiciales.

“El tiempo corre y no hay tiempo para los juegos tradicionales de Washington; instamos que promulguen el alivio que necesitan los trabajadores, las familias y los empleadores estadounidenses", dijo Neil Bradley, director de políticas de la Cámara de Comercio de USA, grupo de presión empresarial.

El plan republicano incluye US$ 1.750 millones para la renovación del edificio del FBI en el centro de Washington, anhelo de la Administración Trump. 

Además, un reclamo de Lindsey Graham, senador republicano de Carolina del Sur, de Compre Nacional para la industria de suministros médicos de batas, protectores faciales y tapabocas por US$ 7.500 millones.

"Hay una resistencia significativa a otro billón de dólares", dijo a los periodistas el senador republicano Ted Cruz, de Texas. 

El asesor presidencial Meadows había sugerido que el Congreso aprobara ya un paquete mucho más pequeño de beneficios escolares y de desempleo y continúe negociando el resto en agosto. 

Demócratas y republicanos acuerdan enviar otra ronda de pagos de estímulo a las personas pero los demócratas quieren aumentar la cantidad pagada a los empleados y ampliar la elegibilidad. 

En cambio coinciden en el Programa de Protección de Cheques de Pago para pequeñas empresas.