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Vanity Fair y Vogue criticadas por sobreactuar Black Lives Matter

La representación es más profunda que poner íconos negros en portadas de revistas. Quienes siguen las marcas y la comunicación afirman que las recientes portadas de Vanity Fair y Vogue le quitan identidad al mensaje porque es pura sobreactuación o, quizás, oportunismo.

Las portadas de Vanity Fair y de Vogue. Para u24news, en el caso de Viola Davis al menos ha servido para que muchos se enteren de Frederick Douglass, y no es poco.

Muy impactante la nota de Fabiola Cineas en la web Vox acerca de los riesgos que corren los medios de comunicación cuando hay una ola que deben surfear.

La semana pasada, Vanity Fair difundió la portada de su edición de julio / agosto de 2020, con un sorprendente retrato de la actriz ganadora del premio Oscar, Viola Davis. 

La fotografía es muy buena, la estética de la portada es buena y los elogios llegaron rápidamente. Además, el fotógrafo fue Dario Calmese, el primer artista negro en los 106 años de la revista que hizo una portada.

Pero The New York Times reveló que Calmese se inspiró en "The Scourged Back", una desgarradora foto de 1863 que muestra a Frederick Douglass, un ex esclavo, sentado sin camisa y ligeramente encorvado para mostrar su espalda, profundamente surcada de latigazos.

Los abolicionistas viralizaron la foto en aquel tiempo, utilizándola como propaganda en la Guerra Civil. La gravedad y el alcance de la imagen resultaron un mensaje demoledor contra la esclavitud.

Calmese le dijo al Times que su intención era reescribir narraciones no "solo en torno a la esclavitud, sino también a la mirada blanca sobre los cuerpos negros, y transmutando eso en algo de elegancia, belleza y poder". Y agregó: "Se trata de reemplazar las imágenes que nos han estado inundando a todos durante siglos, diciéndonos quiénes somos y nuestra posición en el mundo y nuestro valor".

Es razonable. Sin embargo, reescribir narrativas es polémico. ¿Es equivalente "The Scourged Back" con el reclamo de Black Matters Live o es una exageración?

“Si el punto de referencia para Calmese era un hombre negro esclavizado, ¿qué podemos imaginar que vio en Davis? O ¿qué se negó a ver?", se preguntó la profesora de Inglés y de Historia, Kimberly Juanita Brown.

Cuando Vanity Fair explicó la imagen de portada en la edición, no mencionó a Gordon. La editora en jefe Radhika Jones mencionó los daguerrotipos de esclavos de mediados del siglo XIX de Louis Agassiz, el famoso biólogo racista de la Universidad de Harvard. 

Conclusión 1: porque se contrata a un fotógrafo negro para fotografiar a una mujer negra, no hay mensaje asegurado. 

5 días antes, Vogue lanzó su portada de agosto de 2020 con la gimnasta campeona olímpica Simone Biles. 

Algunos hablaron de mala iluminación y estética insuficiente. Fue una foto de la famosísima Annie Leibovitz. Algunos cuestionaron a Vogue por no contratar a un fotógrafo negro.

Fabiola Cineas: "Ambas portadas llegaron cuando las protestas de Black Lives Matter obligan a las instituciones a confrontar cómo la blancura excluye a la negrura en todo, desde los directores ejecutivos de moda y tecnología hasta las salas de juntas y salas de escritores en la industria de los medios. Pero el rechazo a las imágenes de Davis y Biles muestra que la representación del bien es insuficiente. Las instituciones y los artistas deben tener mucho cuidado al examinar las narraciones en capas que existen bajo sus decisiones, especialmente cuando se relacionan con grupos hipermarginales como las mujeres negras."