icon

La esperanza se llama célula T

Mientras los científicos se preguntan si la presencia o ausencia de anticuerpos contra el nuevo coronavirus puede determinar de forma fiable la inmunidad, algunos están buscando un componente diferente del sistema inmunológico, conocido como células T, por su papel en la protección de la población contra la pandemia.

El timo es un órgano linfoide primario y especializado del sistema inmunológico. Dentro del timo maduran las células T, imprescindibles para el sistema inmunitario adaptativo, que es el lugar en donde el cuerpo se adapta específicamente a los invasores externos.

Después de una infección o vacunación, el sistema inmunológico conserva un número de células “de memoria” que ya están preparadas para atacar rápidamente al mismo virus en caso de una futura infección.

Muchos países están usando análisis de sangre que buscan anticuerpos para estimar cuántas personas se han infectado con el nuevo virus, incluso si nunca mostraron síntomas. Sin embargo, los científicos aún no saben cómo se correlacionan los niveles de anticuerpos con la exposición al virus o cuánto tiempo pueden durar. También hay dudas sobre qué combinación de células del sistema inmunológico dará como resultado una protección significativa.

Medir el nivel de las células T de memoria es mucho más complicado, especialmente si las células se encuentran en los ganglios linfáticos u otras áreas del cuerpo de difícil acceso. Además, las respuestas de las células T son muy variables.

Un pequeño estudio francés reciente, que aún no ha sido revisado por expertos, reveló que 6 de cada 8 miembros de familias en estrecho contacto con parientes que tenían covid-19 desarrollaron una respuesta de células T, pero no dieron positivo en las pruebas de anticuerpos. 

“Las células T son a menudo importantes para controlar las infecciones virales. Estamos viendo pruebas de ello”, dijo John Wherry, director del Instituto de Inmunología de la Universidad de Pensilvania.

Cuando un virus supera las defensas iniciales del cuerpo -que incluyen los glóbulos blancos, que combaten la infección- se produce una respuesta “adaptativa” más específica, que desencadena la producción de células que se dirigen contra el invasor. Entre ellas se incluyen anticuerpos que pueden reconocer un virus y bloquearlo, impidiendo su entrada en las células de una persona, así como células T que pueden matar tanto a los invasores como a las células infectadas.

Estudios recientes muestran que algunos pacientes recuperados que dieron negativo en las pruebas de anticuerpos contra el coronavirus, desarrollaron células T en respuesta a su infección por covid-19. 

Aunque los estudios aún no han sido revisados por expertos externos, algunos científicos dicen que las personas que experimentan una enfermedad leve, o ningún síntoma en absoluto, del nuevo coronavirus, pueden estar eliminando la infección a través de las células T.

Estos hallazgos se suman a otros indicios que apuntan a la necesidad de que cualquier eventual vacuna contra la enfermedad covid-19 estimule las células T, además de producir anticuerpos, lo que puede tener implicaciones para varios tratamientos en desarrollo. 

“Hay cada vez más pruebas de que las personas expuestas al virus tienen una respuesta de anticuerpos transitoria (de corta duración), o tienen una respuesta de las células T a pesar de una respuesta de anticuerpos menor o ausente”, dijo a Reuters el médico Alessandro Sette, profesor y miembro del Centro de Enfermedades Infecciosas y Vacunas del Instituto La Jolla, en California.

Un estudio sueco de 200 personas detectó una fuerte respuesta de las células T en la mayoría de los individuos que tenían una enfermedad leve o ningún síntoma después de una infección por coronavirus, independientemente de si mostraban una respuesta de anticuerpos. 

El hallazgo sugiere que los índices de infección por coronavirus podrían ser más altos que los que se estudiaron usando solo pruebas de anticuerpos. 

El estudio de las respuestas de las células T también podría arrojar luz sobre la perspectiva de una inmunidad a largo plazo. Hay algunas pruebas de que las células T desarrolladas después de la exposición a otros coronavirus que causan el resfriado común podrían ayudar a combatir el nuevo virus, conocido como SARS-CoV-2.

Un estudio dirigido por el Instituto La Jolla detectó células T que reaccionaron al SARS-CoV-2 en cerca de la mitad de las muestras de sangre almacenadas recogidas entre 2015 y 2018, lo que sugiere que las células del sistema inmunológico se desarrollaron después de una infección previa con coronavirus del resfriado común en circulación, y que podrían ayudar a proteger contra el nuevo virus.

Las vacunas candidatas para combatir la COVID-19 que se están elaborando actualmente tienen como objetivo generar respuestas de anticuerpos y células T, y los recientes hallazgos destacan la importancia de medir la respuesta de las células T observada en los ensayos clínicos con humanos.