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El aporte de la pandemia, según el FMI: Bancarización de los humildes

La inclusión financiera digital comenzó en 2003, con la pandemia SARS pero en 2020 con el nuevo coronavirus ha resultado notable la bancarización de muchos hogares de bajos ingresos y pequeñas empresas con infrecuente acceso a las instituciones financieras tradicionales. Se supone que así se incrementa la base imponible de los países del 3er. Mundo.

FMI: "La pandemia muestra que la tendencia hacia una mayor digitalización de los servicios financieros llegó para quedarse. Para construir sociedades inclusivas y abordar las crecientes desigualdades durante y después de la crisis actual, los líderes mundiales y nacionales deben cerrar la brecha digital entre los países y dentro de ellos para cosechar los beneficios de los servicios financieros digitales."

Según un estudio del Fondo Monetario Internacional, África y Asia lideran la inclusión financiera digital, pero con una variación significativa entre países. 

En África, Ghana, Kenia y Uganda son favoritos. En comparación, Oriente Medio y América Latina tienden a utilizar los servicios financieros digitales de manera más moderada. 

En algunos países, como Chile y Panamá, esto probablemente refleja un nivel relativamente más alto de penetración bancaria.

En la mayoría de los países, los servicios de pagos digitales están evolucionando hacia préstamos digitales, ya que las empresas acumulan datos de los usuarios y desarrollan nuevas formas de usarlos para el análisis de solvencia crediticia. 

Los préstamos del mercado, que utilizan plataformas digitales para conectar directamente a los prestamistas con los prestatarios, duplicaron su valor de 2015 a 2017. 

Si bien hasta ahora se concentró en China, el Reino Unido y los Estados Unidos, parece estar creciendo en otras partes del mundo, como como en Kenia e India.

Durante los bloqueos de COVID-19, los servicios financieros digitales están permitiendo, a cambio de bancarizar y así reducir la economía clandestina, proporcionar apoyo financiero rápido y seguro a personas y empresas "difíciles de alcanzar", como se demostró en Namibia, Perú, Zambia y Uganda. 

Muchos países (por ejemplo, Liberia, Ghana, Kenia, Kuwait, Myanmar, Paraguay y Portugal) están apoyando este cambio con medidas como reducir las tarifas y aumentar los límites en las transacciones de dinero móvil.