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Sólo los covid-19 se entusiasman con la dexametasona

Según la Universidad de Oxford, dexametasona es el "primer fármaco capaz de reducir el número de muertes por COVID-19", un fármaco barato, accesible y muy conocido que en bajas dosis, según las conclusiones de Oxford y el NHS británico, ha conseguido reducir 33% de las muertes en pacientes con soporte respiratorio (un ensayo aleatorizado con 11.500 pacientes y 175 hospitales vinculados).

Dexametasona, por ahora bastante menos de lo que se esperaba.

"La dexametasona es un potente glucocorticoide sintético con acciones que se asemejan a las de las hormonas esteroides. Actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor. Su potencia es de unas 20-30 veces la de la hidrocortisona y 4-5 veces mayor que la prednisona."​ 

Aún no se ha publicado el estudio, pero los datos preliminares muestran que el ensayo de la dexametasona parece bastante sólido.

Hasta ahora, la mejor opción terapeútica parecía el remdesivir, que parecía bloquear la replicación del coronavirus mediante la inhibición de una enzima conocida como ARN polimerasa ARN dependiente. 

Pero es un fármaco oneroso y escaso, y simplemente reducía el tiempo de recuperación en el hospital. 

Pero la dexametasona es un corticoesteroide barato que, siempre según los investigadores, ha conseguido disminuir 20% el riesgo de muerte ara los pacientes con ventilación mecánica y 20% para quienes tienen oxígeno. Sólo funciona con pacientes muy graves.

A diferencia del remdescivir, la dexametasona actúa sobre el sistema inmune: mitiga los efectos de la respuesta inmune desbocada que aparece en las últimas etapas de la enfermedad. 

No tiene sentido tomarla de forma preventiva porque haría el efecto contrario: nos dejaría más indefensos ante el virus.

Pero no hay que apresurarse porque para solución, parece bastante poco.