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El gran debate planetario es cómo será la post pandemia

La pandemia del COVID-19 está afectando a algunos países más que a otros. Esto se debe en parte a factores sanitarios, pero también a factores económicos como la estructura sectorial o el peso de las pequeñas y medianas empresas, que a menudo son más vulnerables financieramente que las más grandes. Para un país, se trata en gran medida más de una cuestión de suerte que de una política económica indebida. El caso de Europa es interesante por la dispersión de sus economías que, sin embargo, deberían encontrar algunos estándares comunes, que podrían permitir conocer cuáles son los disparadores verdaderos de la post pandemia.

Pandemia y crecimiento: la cuestión es cómo reiniciar la recuperación cuando aún acecha el coronavirus.

Cuando acabe el año, Italia tendrá una deuda pública próxima al 160% de su PIB, multiplicará por 3 el límite de deuda permitido en la Unión Europea: más de 2,6 billones de euros de deuda pública. El coste anual en intereses de financiar tal volumen de deuda supera los 60.000 millones de euros.

Este número ahoga las cuentas públicas de Italia, pero no es una situación derivada del coronavirus, ya que durante los años de la crisis del euro, la factura llegó a superar los 70.000 millones. 

Tal como lo ha demostrado la Argentina, con aprobación del Fondo Monetario Internacional, el coste financiero resta recursos para la inversión en infraestructuras, en I+D, en desarrollo empresarial, o simplemente para rebajar los impuestos y fomentar el crecimiento del sector privado. 

En España, la situación no es tan grave, pero la deuda pública concluirá este 2020 en el entorno del 120% del PIB.

La posición fiscal de los países del sur de Europa es tan delicada que los planes de consolidación fiscal están condenados al fracaso si no van acompañados de una política más amplia. 

Las subidas de impuestos y los ajustes del gasto no servirán de nada si estos países no encuentran una vía para estimular un crecimiento intenso y sostenible. 

También es cierto que acumulan años de fracasos al respecto y es una coincidencia entre el informe del comité de expertos formado por el Gobierno de Italia y la propuesta para la reconstrucción que ha realizado el grupo de economistas agrupados por Fedea en España.

El gran tema es cómo ampliar el PBI porque si no hay más riqueza para repartir, todo se reducir a luchar por lo que hay y eso provoca gran inestabilidad social.

Un PIB por habitante más elevado permite otros debates, más constructivos. 

El debate no puede acotarse a impuestos a los ricos o a las tecnológicas o a la banca lo a la contaminación y reformas laborales que reduzcan el costo de contratación. El crecimiento de las pymes, la mejora de las políticas activas de empleo y la formación profesional también deberían integrar el debate.

En Alemania, la apuesta es la recapitalización del tejido productivo a través de inyecciones públicas y rescates. El objetivo es fortalecer el tejido empresarial, las grandes compañías del país, para que puedan competir en la economía global. 

Su estrategia de capitalismo de Estado pretende defender las compañías estratégicas de posibles compradores internacionales e inyectarles recursos para invertir e innovar. Esto supone privilegiar la micro. Es una estrategia definida.

Habrá que conocer las otras estrategias que no pasen solamente por subsidios coyunturales, en especial cuando provienen de la emisión de moneda.