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No toda Europa quiere lo mismo para la reestructuración económica

Mientras en los hospitales los sanitarios luchan por controlar la pandemia, en los despachos los líderes de la Unión Europea se afanan por encontrar una respuesta a la crisis política y económica que está provocando el coronavirus. Para ello, los países miembros tienen que llegar a un acuerdo que, de momento, se vislumbra lejano.

Hoy 23 de abril se reúne virtualmente por cuarta vez el Consejo Europeo. Sobre la mesa, el plan de recuperación económica que se debe aplicar en la Unión Europea para frenar los daños económicos provocados por el coronavirus en los Veintisiete.

El objetivo es concretar las características de esta inyección masiva de recursos que necesita la Unión Europea para reactivar su economía. En este punto es donde chocan los países miembros, cada uno con una propuesta distinta bajo el brazo.

Reunión en la que el presidente de España, Pedro Sánchez, propondrá la creación de un fondo de 1,5 billones de euros que se repartirá mediante transferencias. Así, se evitaría el endeudamiento de los países más afectados por el coronavirus, ya que no serían préstamos, sino inyecciones de dinero directas para solucionar la crisis

Además, este fondo se financiaría con el presupuesto comunitario, aunque planteando que la deuda que se emita sea perpetua, con lo cual solo hay que pagar los intereses. Esto significa que tampoco se aumentaría la contribución de los países comunitarios.

Una propuesta con el que buscaría acercar las posiciones contrarias de los países del sur y el norte.

"Es pragmática, efectiva y asumible por los socios más reticentes", aseguró el líder del ejecutivo español.

Postura similar en Francia, donde estarían de acuerdo con la creación de este fondo, aunque difieren en la aplicación de la deuda perpetua, ya que piden la creación de un tipo de eurobono con un plazo de tiempo limitado y un objetivo concreto.

Por su parte, Italia solo contempla la emisión de eurobonos para la resolución de esta crisis, como expresó su presidente, Giuseppe Conte, en el Senado del país trasalpino.

Precisamente, la mutualización de la deuda que conllevan los eurobonos es lo que rechazan los países del norte. Esta es la posición de los Países Bajos, que encabeza a los estados que quieren restringir al máximo la intervención europea, o de Alemania. No obstante, Berlín habría dado señales positivas hacia el plan de Pedro Sánchez y tendría la intención de llegar a algún acuerdo, más allá de las medidas económicas aprobadas por el Eurogrupo el 9 de abril.

"Mi máxima siempre es que a la larga a Alemania no le irá bien si a Europa no le va bien. Es el lema de la solidaridad, pero también del propio interés", afirmó la canciller de Alemania, Angela Merkel.