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Algunos desarrolladores de vacunas para coronavirus ya comenzaron investigaciones para actualizarlas respecto a las nuevas variantes. Otras no lo requieren, pero deberán brindar soluciones si el cuerpo humano termina desarrollando inmunidad contra los propios vectores virales.

Los vectores virales son virus modificados, inofensivos para el cuerpo humano, que se usan como vehículos para ingresar información genética a las células y generar inmunidad.

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El Sars-coV-2 puede evolucionar de formas similares en distintas partes del mundo cuando las condiciones ambientales a las que se adapta son análogas. Pero no necesariamente aumenta su peligrosidad ni su transmisibilidad.

Las nuevas cepas detectadas tienen cambios en el aminoácido 677, que es la parte conocida como la “corona” y es desde donde el virus se conecta las células humanas.

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Las declaraciones del millonario llegan en un contexto de creciente preocupación por la disponibilidad y distribución de las vacunas en todo el mundo. Además, aún se desconoce a ciencia cierta la eficacia de las soluciones contra las variantes sudafricana y brasileña.

"La discusión ahora es si necesitamos obtener una cobertura súper alta de la vacuna actual, o necesitamos una tercera dosis de la misma, o necesitamos una vacuna modificada".

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Se han identificado cepas de rápida expansión provenientes de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil. Tras obtener los datos necesarios, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) publicará sus recomendaciones. 

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) solicitó a los desarrolladores que presenten los datos pertinentes acerca del funcionamiento de sus vacunas frente a las mutaciones de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

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Una investigación arrojó que la solución británica ofrece una protección muy reducida frente a la variante sudafricana. Mientras se esperan resultados de casos graves, el país se queda sin ninguna vacuna.

La vacuna de Oxford/AstraZeneca es la única que llegó al país hasta el momento.

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Los tratamientos farmacológicos habían generado expectativas en la comunidad médica para luchar contra el coronavirus. Pero las mutaciones recientes, surgidas en Sudáfrica, Reino Unido y Brasil, tiraron abajo las esperanzas.

Los anticuerpos monoclonales so n un tipo de proteína que se produce en el laboratorio y es capaz de unirse a sustancias en el cuerpo, como a las células cancerosas. Hay muchas clases, ya que cada anticuerpo se elabora para unirse a una sola sustancia. Se utilizan solos o para transportar medicamentos, toxinas o materiales radiactivos directamente hasta las células cancerosas (Instituto Nacional del Cáncer, Estados Unidos).

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El nuevo reporte de vigilancia de variantes de SARS-CoV-2 en el Área Metropolitana de Buenos Aires identificó un caso argentino con la cepa británica. Pero la persona tenía antecedentes de viaje y realizó la cuarentena correspondiente.

La aparición de variantes virales es un proceso natural de la evolución de los virus. Pero igualmente es necesario evaluar el posible impacto de esos cambios genéticos sobre la propagación viral, la capacidad de causar enfermedad más severa y la efectividad de las vacunas.

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El virus que causa la COVID-19 está mutando con tanta frecuencia que sugiere que las personas vacunadas necesitarán inyecciones periódicas para mantenerse protegidas, de acuerdo a The Wall Street Journal.

Nuevas cepas de propagación más rápida podrían enfermar más a las personas o hacer que las vacunas sean menos efectivas.

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Estudios publicados el martes por la noche demuestran que las mutaciones de la cepa B.1.351 la hacen menos susceptible a los anticuerpos creados por la infección natural y por las vacunas fabricadas por Pfizer-BioNTech y Moderna.

Todos los virus mutan y no es extraño que algunas de esas mutaciones eludan las defensas inmunitarias del organismo.