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Los investigadores han revelado que perder menos peso tras una dieta en la adolescencia está relacionado con una conexión mayor entre las áreas cerebrales de la motivación por comer y el efecto de recompensa de la comida.


Varias zonas cerebrales de personas con sobrepeso se conectan de forma distinta a los cerebros de individuos sanos. Estas diferencias están vinculadas a la dificultad para seguir una dieta, realizar ejercicio físico y perder peso.

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La investigación tomó a 244 participantes que tenían kilos de más. Un grupo sirvió de control y el otro demostró los múltiples beneficios de una alimentación basada en plantas. 

Dada la epidemia mundial de sobrepeso y de diabetes tipo 2, hay una necesidad urgente de intervenciones dietéticas eficaces para revertir y prevenir estas afecciones.

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La diabetes tipo 2 abarca el 90% de todos los casos de la enfermedad. El sobrepeso u obesidad es la principal causa y un reciente estudio demuestra los efectos que generan pequeños cambios en el estilo de vida.

En todo el mundo más de 463 millones de personas tienen diabetes y se estima que la mitad de todos los enfermos no tienen diagnóstico y tampoco llevan un buen control glucémico.

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Los países con mayor inseguridad alimentaria son los que tienen las tasas más altas de obesidad en adultos. A nivel global, la población ha engordado entre 5 y 6 kilos por persona en los últimos 31 años y la prevalencia aumentó un 27% en adultos y un 47% en niños. 

El 62% de las personas obesas del mundo viven en países en desarrollo.

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6 de cada 10 personas con obesidad de grado 1 consideran que solamente tienen sobrepeso. Lo mismo con el 31% de los que tienen obesidad tipo 2 y el 25% de quienes padecen la tipo 3. 


La enfermedad está vinculada a una menor expectativa de vida debido a su asociación con otras enfermedades como diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, hipertensión, dislipidemia, apnea obstructiva del sueño, enfermedad renal crónica, enfermedad del hígado graso no alcohólico y cánceres.