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Salvatore Mancuso es un ex asesino paramilitar y narcotraficante, pero para USA lo más importante es que ejecutó tareas importantes para Washington DC en la destrucción de Pablo Escobar, quizás de Fidel Castaño, y en la guerra contra las FARC. Por lo tanto, merece la extradición a Italia y no a Colombia: un descanso europeo. Casi en simultáneo, otro colombiano, Alex Nain Saab Moran, sin la sangre derramada por Mancuso ni participación en el narcotráfico ni el volumen económico-financiero que amañó el líder de las AUCE (Autodefensas Unidas de Colombia), sí es prioritario que termine sus días en una cárcel estadounidense. Sucede que es un confidente de Nicolás Maduro -testaferro, le llaman los opositores venezolanos- y entonces, el mismo Presidente que tuvo en su grupo de confianza a Paulo Mananfort y Steve Bannon, levanta cargos que obviamente son en muchos casos incomprobables (tal como ocurrió en casos muy conocidos, desde Huawei, el 5G y TikTok hasta la famosa 2da. invasión a Irak) pero para USA hay delincuentes buenos y delincuentes malos. Ahora sí vamos a las noticias. 

Empresario farmacéutico de Cabo Verde, Fernando Gil Alves.

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Para quedar en libertad, el senador Álvaro Uribe debe pagar una caución de 100 salarios mínimos colombianos. Es una póliza judicial que ordena la ley dentro del curso de un proceso, con el fin de garantizar que el procesado cumpla con lo dispuesto por el juez, en este caso la detención domiciliaria. Si no hay desacatos a la orden judicial, al final del proceso, la justicia debe reembolsarle al procesado la cifra íntegra. Pero resulta que a Uribe le ha dado positivo el hisopado que se hizo en su residencia, y mientras sus abogados apelan ante la Corte Suprema, él puede hacer una cuarentena.

Nunca más oportuno el hisopardo de Álvaro Uribe Vélez, para declararse en cuarentena.