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La investigación arrojó nuevas pistas sobre la capacidad de un lípido llamado 12-HETE para reconstruir la comunicación cerebro-intestino, alterada en pacientes con la enfermedad. 

Los intestinos recibieron el nombre de "segundo cerebro" porque funcionan de forma autónoma, sin tener que recibir necesariamente órdenes del cerebro. Además incluyen el 70% de las células inmunes del cuerpo y la mayor parte de la serotonina. Por este motivo los intestinos están directamente relacionados al estrés y el estado de ánimo.