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Los polinizadores cumplen una función vital para la supervivencia de la humanidad. Una investigación reciente descubrió en qué reside su capacidad de coordinar tareas. 

Una nueva investigación encontró que los insectos no se comunican entre sí para fabricar la colmena sino que cada ejemplar sólo necesita información de su entorno próximo para realizar su trabajo. Es decir, no requieren ninguna coordinación global sino únicamente datos del tamaño típico de la abeja y sobre la variabilidad en las celdas del panal.

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Unos le llaman milpiés, y son parientes cienpiés. En verdad, nunca tuvieron 1.000 piés. Por lo general tienen entre 34 y 400 patas aunque hay una especie (Illacme plenipes), que tiene 750. Lo curioso es el 8vo. par de piés, los que el gusano utiliza para como gonópodos o "patas que copulan". Una rareza de la naturaleza.

Habrá que comenzar a revisar las opiniones sobre los milpies... o sobre los penes.