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Respirar pesadamente durante la actividad física en espacios cerrados cerrados y los gritos de los profesores contribuyen a la propagación del coronavirus, de acuerdo a la investigación de los CDC. Es decir que todavía se sigue subestimando el contagio por aerosoles.

Los investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) debieron recordarle a los gimnasios que se apliquen la mascarilla adecuadamente y que se queden en casa si tienen síntomas.

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Realizar reuniones con caminatas, bailar y hacer jardinería son algunas de las opciones más accesibles para movilizar el cuerpo. Cualquier tipo y duración mejora la salud y el bienestar, aunque más siempre es mejor.

Si la población mundial fuera más activa se podrían evitar hasta cinco millones de muertes al año, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.

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Muy interesantes los datos acerca de los beneficios de cumplir con más ejercicio como un compromiso para el Año Nuevo en The Wall Street Journal. Jo Craven McGinty recuerda que la mayoría de las personas se rinden antes de comenzar a disfrutar de las recompensas que ofrece el ejercicio regular. La actividad física podría mejorar la salud, reducir el riesgo de enfermedades crónicas y ahorrar dinero.

De acuerdo con sus últimas pautas, publicadas en 2018, cualquier cantidad de actividad física de moderada a vigorosa es útil.

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El sedentarismo es uno de los males del siglo XXI, agudizado en la pandemia. Está ligado a diversas enfermedades y la ciencia confirma cada vez con mayor claridad cuáles son los métodos para remediar sus consecuencias. 

El teletrabajo sostenido por meses y el confinamiento propio de la pandemia, ha puesto en evidencia la necesidad humana del movimiento. Más allá del malestar, las consecuencias serán visibles a largo plazo y por eso es necesario evitarlas.