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Dado que no hay cura para la enfermedad, las formas de ralentizar los síntomas son un objetivo estratégico, aunque difícil de alcanzar. Por eso, este tipo de pruebas simples tienen el potencial de advertir el deterioro desde el principio.

El Alzheimer es una enfermedad progresiva que afecta a la memoria y otras importantes funciones mentales. No existe cura, por eso la detección temprana es la mejor estrategia para atrasar los síntomas.

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Los hallazgos se publicaron en la revista Nature Neuroscience. La investigación demostró que la enfermedad no afecta a todo el cerebro por igual y allí podría estar la clave del detenimiento de la degeneración.

Determinados componentes cerebrales son afectados por la enfermedad neurodegenerativa incluso antes de la aparición de los primeros síntomas. Sin embargo, otros sobreviven luego de décadas de sufrir la patología y parecen inmunes.

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Investigadores detectaron señales de la enfermedad neurodegenerativa, previas al diagnóstico y previas a los síntomas motores más frecuentes. Los descubrimientos posibilitarán abordar y retrasar la progresión los daños.

La investigación apunta a que el sistema inmunitario causaría la enfermedad mediante un ataque citotóxico de los linfocitos T.