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Dado que no hay cura para la enfermedad, las formas de ralentizar los síntomas son un objetivo estratégico, aunque difícil de alcanzar. Por eso, este tipo de pruebas simples tienen el potencial de advertir el deterioro desde el principio.

El Alzheimer es una enfermedad progresiva que afecta a la memoria y otras importantes funciones mentales. No existe cura, por eso la detección temprana es la mejor estrategia para atrasar los síntomas.

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Los hallazgos se publicaron en la revista Nature Neuroscience. La investigación demostró que la enfermedad no afecta a todo el cerebro por igual y allí podría estar la clave del detenimiento de la degeneración.

Determinados componentes cerebrales son afectados por la enfermedad neurodegenerativa incluso antes de la aparición de los primeros síntomas. Sin embargo, otros sobreviven luego de décadas de sufrir la patología y parecen inmunes.

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Se descubrió un nuevo indicador que agrava el deterioro cognitivo y también se avanzó hacia un test preventivo con 89% de exactitud que solo requiere una muestra de sangre.

A causa de la enfermedad de Alzheimer, las conexiones cerebrales y células se degeneran y mueren. Este problema deviene en pérdidas de memoria y dificultades en otras funciones mentales importantes. A pesar que no tiene cura, existen medicamentos y tratamientos que pueden mejorar y atrasar los síntomas.