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El aporte del excéntrico Elon Musk va desde la producción de automóviles con bajo costo ambiental, hasta la instalación de plantas fotovoltaicas alrededor del mundo. De todas formas, todavía emite 282 mil toneladas de dióxido de carbono al año.

Las plantas fotovoltaicas de Tesla producen más del doble de energía limpia de lo que consumen sus coches eléctricos, según el "Informe de Impacto ambiental” de la millonaria firma de Elon Musk.

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El agua salada pasa por un tubo cubierto con una lámina de aluminio, allí se absorben las sales y sale del sistema convertida en dulce. La creación es de investigadores australianos y podría ser la solución para millones que viven sin acceso al recurso.

El sistema utiliza poca energía y renovable. Además, es barato y no requiere productos químicos durante el proceso.

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Unos ingenieros de la Universidad de Cornell han descubierto que las obleas fotovoltaicas en los paneles solares con estructuras de perovskita superan a las células fotovoltaicas hechas de silicio cristalino de última generación, así como a las células en tándem de perovskita-silicio, que son células apiladas que absorben mejor la luz.

Para que la energía solar realmente explote, debe abandonarse el silicio.