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No hay magia: si prosperan las propuestas de reducir la semana laboral para así crear más puestos de trabajo, en España, que es donde está la iniciativa en debate, habría que bajar los beneficios previsionales para los beneficiarios de las 4 horas de trabajo y también sus prestaciones sociales. La alternativa es incrementar el déficit fiscal en forma progresiva. En el caso de España, tiene topes al desequilibrio fiscal propios de la Unión Europea. En el caso de países en acuerdos con el FMI, también.

El gobierno español aceptó la propuesta del diputado de Más País, Iñigo Errejón, de implementar un experimento de semana laboral de 4 días – es decir de 32 horas semanales – en algunas pequeñas y medianas empresas con el objetivo de mensurar el impacto que una medida de este tipo puede tener en la economía del país. Más País es un partido político de izquierda, ecologista y feminista. El piloto será llevado a cabo por unas 200 empresas Pymes de sectores como el telemarketing, la consultoría, los estudios jurídicos y la informática. Se encuentran contrarios la gastronomía y la hotelería. La última vez que el mundo discutió sobre la jornada laboral fue en el Tratado de Versalles, en 1919, cuando se estableció la jornada laboral de 8 horas y 48 semanales.