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La investigación es auspiciada por la Organización Mundial de la Salud. Evaluará la relación entre salud mental, coronavirus y otras variables influyentes como la genética y el ambiente.

Unas de las principales hipótesis de la investigación es que la infección por SARS-CoV2 tiene secuelas neuropsiquiátricas crónicas.

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Los hallazgos se publicaron en la revista Nature Neuroscience. La investigación demostró que la enfermedad no afecta a todo el cerebro por igual y allí podría estar la clave del detenimiento de la degeneración.

Determinados componentes cerebrales son afectados por la enfermedad neurodegenerativa incluso antes de la aparición de los primeros síntomas. Sin embargo, otros sobreviven luego de décadas de sufrir la patología y parecen inmunes.