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De un lado se ven los intereses económicos a corto plazo basados en la explotación de los combustibles fósiles. Por el otro, la ciencia y la experiencia revelan una situación ambiental con cada vez más crisis a las puertas.

Las compañías YPF, Shell y Equinor firmaron un acuerdo para explorar la Cuenca Norte del Mar Argentino en busca de petróleo.

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Se habla del "lado B" del yacimiento, pero los daños cada vez se vuelven más protagonistas. Esta semana se visibilizaron los residuos contaminantes, pero es solo una arista de los múltiples efectos colaterales del negocio.

Vaca Muerta​ es un yacimiento de 30 mil kilómetros cuadrados de formación geológica de shale. Geográficamente se sitúa en la cuenca neuquina​ y abarca las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza.

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El último fue ayer al mediodía con epicentro en Sauzal Bonito, entre Añelo y Cutral Co, provincia de Neuquén. Según la Red Geocientífica Chile, el sismo fue de 4,4° Ritcher.

El sismo lo sintieron poblaciones de la capital de Neuquén, Plottier, Centenario, Cipolletti y también en Roca, ciudad vecina en la provincia de Río Negro.

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The Wall Street Journal provoca el debate: "Las empresas de esquisto (N. de la R.: o fracking o shale) tuvieron pésimos rendimientos. A sus directores ejecutivos les pagaron de todos modos, incluso cuando sus accionistas perdieron miles de millones de dólares."

En la crisis del petróleo ocurre una pregunta: ¿Y si el fracking, en parte, fue una burbuja de ejecutivos?