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Hu Xijin es el editor en jefe de Global Times, un brazo informativo del Partido Comunista Chino, y ese rol es lo que inquieta al leer su nota más reciente: "No se puede permitir que la libertad de expresión ponga en peligro la gobernanza de China". Pero esa libertad de expresión fue prometida por el PCCh a todos los chinos en la Constitución vigente. ¿Ahora no la puede cumplir? ¿El único destino del PCCh es el autoritarismo? Si esto fuese así, resultará muy complicada la convivencia de los líderes octogenarios y las estructuras culturales de los jóvenes chinos. Aquí un informe sobre un personaje muy conocido en la política china, que funge como si fuese, en los parámetros argentinos, el Horacio Verbitsky de Xi Jinping.

Hu Xijin es el escriba de la 'mano dura' de Beijing.

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Guo Shuqing es un político, banquero y regulador financiero chino, presidente de la Comisión Reguladora Bancaria de China. En el pasado, él fue gobernador y secretario adjunto del Partido Comunista Chino para la provincia de Shandong, cuna del confucionismo. Guo es quien puso frenos a Ant Group y a su fundador y de Alibaba, Jack Ma. Financial Times afirma que Guo es un personaje en ascenso en China, a partir del derribo de Jack Ma.

Guo Shuqing, en ascenso en la tecnocracia del Partido Comunista Chino, clave en el freno a Jack Ma pero también demasiado expuesto ahora.

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No sólo Jack Ma recibe la aparente 'nueva furia' de Xi Jinping, aunque otros afirmarán, con fundamento, que es el rostro tradicional de China continental, país de partido político único, de libertades civiles limitadas, de derechos laborales mínimos y de propiedad privada condicional, sin libertades religiosas amplias ni permanentes e imperio de un conjunto de burócratas genuflexos que se agrupan en el Politburó del Partido Comunista Chino. Aclarado ese contexto, que Occidente intentó u ocultar u omitir durante su fallido intento de invasión comercial a China mediante la globalización, esfuerzo en el que fue derrotado por Beijing, vamos a las noticias:

El secretario de Seguridad de Hong Kong, John Lee, dijo que los detenidos tenían un plan para ganar 35 escaños en la Legislatura local y paralizar al gobierno de Hong Kong impidiendo la aprobación del presupuesto del gobierno y expulsar al director ejecutivo, "un plan organizado que hundiría a Hong Kong en un abismo": ¿un plan democrático? Obtendrían 35 escaños si los votaba la gente.