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Durante meses, la especulación sobre el paradero del fundador de Alibaba Group y Ant Group, Jack Ma, estuvo en los negocios y la política. Quizás el multimillonario asediado por Xi Jinping había huido a Singapur, plantearon algunos. O lo habían puesto bajo arresto domiciliario, dijeron otros. O peor aún, lo encerraron en una cárcel de alta seguridad, especularon los de más allá. Luego apareció en un video hablando con educadores rurales el 20/01. Y ahora resultó que estaba jugando al golf en la isla de Hainan, el Hawaii de China.

Jack Ma en plan de regreso.

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Hu Xijin es el editor en jefe de Global Times, un brazo informativo del Partido Comunista Chino, y ese rol es lo que inquieta al leer su nota más reciente: "No se puede permitir que la libertad de expresión ponga en peligro la gobernanza de China". Pero esa libertad de expresión fue prometida por el PCCh a todos los chinos en la Constitución vigente. ¿Ahora no la puede cumplir? ¿El único destino del PCCh es el autoritarismo? Si esto fuese así, resultará muy complicada la convivencia de los líderes octogenarios y las estructuras culturales de los jóvenes chinos. Aquí un informe sobre un personaje muy conocido en la política china, que funge como si fuese, en los parámetros argentinos, el Horacio Verbitsky de Xi Jinping.

Hu Xijin es el escriba de la 'mano dura' de Beijing.

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No sólo Jack Ma recibe la aparente 'nueva furia' de Xi Jinping, aunque otros afirmarán, con fundamento, que es el rostro tradicional de China continental, país de partido político único, de libertades civiles limitadas, de derechos laborales mínimos y de propiedad privada condicional, sin libertades religiosas amplias ni permanentes e imperio de un conjunto de burócratas genuflexos que se agrupan en el Politburó del Partido Comunista Chino. Aclarado ese contexto, que Occidente intentó u ocultar u omitir durante su fallido intento de invasión comercial a China mediante la globalización, esfuerzo en el que fue derrotado por Beijing, vamos a las noticias:

El secretario de Seguridad de Hong Kong, John Lee, dijo que los detenidos tenían un plan para ganar 35 escaños en la Legislatura local y paralizar al gobierno de Hong Kong impidiendo la aprobación del presupuesto del gobierno y expulsar al director ejecutivo, "un plan organizado que hundiría a Hong Kong en un abismo": ¿un plan democrático? Obtendrían 35 escaños si los votaba la gente.