icon

El periodista de The Verge, Andrew J. Hawkins, manejó un Polestar 2, de Volvo, con buenas conclusiones. Sin embargo es importante informarle que Volvo ("Yo Ruedo", en latín) fue fundada en 1927 por el ingeniero Gustav Larson y el economista Assar Gabrielsson, ambos suecos. Pero, luego de varias transferencias, es una empresa de capitales chinos. En 2010, el control pasó a Geely Automobile, que en 2015 compró Polestar, para producir vehículos eléctricos que compitan con marcas como Tesla Motors. Esto hace mucho más interesante todo, en medio de la furia de Donald Trump, y muchos otros líderes estadounidenses, contra China.

Las compañías de automóviles quieren mantener a las grandes empresas de tecnología a distancia para evitar que aprovechen los lucrativos flujos de datos de los clientes que entran y salen de sus vehículos. Pero Volvo calcula que si deja que Google se oculte, probablemente pueda vender más coches. A partir del próximo año, la compañía sueca comenzará a agregar Android Automotive al resto de su línea y alentará a los desarrolladores a crear aplicaciones personalizadas.