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Es verdad lo que afirma la jueza colombiana Julieta Lemaitre Ripoll: "Privar a las personas de su libertad y condicionar su liberación, así como su bienestar, su integridad y su vida fue un crimen de guerra, específicamente el de toma de rehenes". No fue el único, en el pasado. Pero ¿qué sucede con el presente? Desde 2016, cuando se firmaron los acuerdos de paz, 253 exguerrilleros han sido asesinados.

El exlíder de las FARC, Rodrigo Londoño, sale de la sala del tribunal, seguido por el excomandante guerrillero Pastor Alape, luego de comparecer ante el tribunal especial de paz de Colombia, en Bogotá, el 23 de septiembre de 2019.

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Macabra historia de los colombianos José Fedor Rey Álvarez (alias "Javier Delgado") y Hernando Pizarro Leongómez (alias 'Coroncoro') que regresa del pasado al informar las FARC que se encargó de ejecutarlos. Incomprensible la crueldad de los supuestos 'luchadores por la libertad', que obliga a confirmar que la guerrilla colombiana nunca tuvo que ver con ideales nobles. Sucede que hay que recordar el narcotráfico para financiarse, al igual que los secuestros extorsivos y la extorsión en los territorios que ocupaba. Pero, además, la justificación de la tortura como mecanismo de confesión, y la ejecución sumaria como forma de ajustar las cuentas hacia adentro y hacia afuera, obviamente.

Delirante y macabro José Fedor Rey Álvarez (alias "Javier Delgado").