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El día después de la difusión de la nueva encíclica papal, Francisco recibió a directivos y personal del Instituto “Cassa Depositi e Prestiti” (Caja de depósitos y préstamos) de Italia. En el Aula Paulo VI, los invitó a pensar en "el declive de ciertas formas de producción, que necesitan una renovación o una transformación radical. (...) los cambios que se han producido en la forma en que se compran y venden los bienes, con el riesgo de concentrar el comercio y la comercialización en manos de unas pocas realidades de dimensión mundial. (...)" y también en la Doctrina Social de la Iglesia que, según él "no se opone por principio a la perspectiva de la ganancia, sino que se opone a la ganancia a cualquier costo, a la ganancia que olvida al hombre, lo hace esclavo”. El rescate de la Doctrina Social como eje de «Fratelli tutti», puede explicar algo más:

En las 70 páginas de su nueva encíclica, el papa Francisco desestima la llamada 'teoría económica del goteo' o derrame, afirma: «El mercado por sí solo no puede resolver todos los problemas, por mucho que se nos pida que creamos en este dogma de la fe neoliberal», y ratificó su visión de una sociedad más comunitaria: «La tradición cristiana nunca ha reconocido el derecho a la propiedad privada como absoluto o inviolable y ha enfatizado el propósito social de todas las formas de propiedad privada».