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“Exxon era una superpotencia en todos los sentidos de la palabra: una acción de 1ra. clase que repartía dinero año tras año, con una tarjeta de presentación para líderes extranjeros que rivalizaba con los mejores diplomáticos internacionales, y con un conocimiento geopolítico que superaba a la mayoría de las agencias de inteligencia”, recuerda Amy Myers Jaffe, profesora de The Fletcher School, en Tufts University. “Fue una de las apuestas más seguras en Wall Street. Pero ya no tiene este estatus”. Incluso antes de que el coronavirus destruyera la industria petrolera mundial, ExxonMobil, una vez la más valiosa del mundo por capitalización de mercado, estaba luchando. La pandemia golpeó duro. En marzo, las agencias de calificación lo rebajaron; en agosto perdió su lugar en el Dow Jones Industrial Average. Y una vez famosa por sus altos márgenes y bajo apalancamiento, ExxonMobil ahora está sumida en una deuda y quizás una 3ra. pérdida trimestral consecutiva.

ExxonMobil se aferra a los combustibles fósiles, una apuesta cada vez más riesgosa.

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El gigante energético Shell, de origen angloholandés, dijo hoy 30/9 que despedirá a 9.000 personas debido a que la empresa enfrenta problemas económicos por la pandemia de Covid-19, comenzando así un proceso de reestructuración para alcanzar el objetivo de emisiones netas cero para el 2050.

"Hacemos esto porque tenemos que hacerlo, porque es lo correcto para el futuro de la empresa", dijo el director general Ben van Beurden en una entrevista publicada en el sitio web de la empresa esta mañana.


Shell afirmó que despedirá alrededor de 9.000 trabajadores.

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El sistema bancario, al menos el estadounidense, se encuentra 'apalancado' en el barril de crudo. El dato es clave para entender mucho de lo que sucede hoy día acerca del precio de la energía, los obstáculos a las energías limpias, el negacionismo por el cambio climático y la incertidumbre por el futuro.

BP recortará su producción de petróleo y gas en 40% durante la próxima década para intentar resurgir en 2060 en una economía descarbonizada.

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BP (BP +0.23%) recortó sus dividendos por primera vez en una década y describió planes para alejarse del petróleo y el gas e invertir más en energía baja en carbono, marcando uno de los planes de transición energética más dramáticos entre sus principales pares petroleros en un momento de caos en la industria

Una plataforma petrolera BP en el Mar del Norte.