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El sabor no es lo único que determina la percepción que tiene una persona hacia una comida. El olfato cumple una función esencial, y también puede colaborar en la disminución de peso. 

El método basado en evidencias científicas propone hacer uso del olfato para controlar la ingesta de comida.

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Minerales, vitaminas y fitoesteroles vegetales. Gran aporte para el día a día. 

A pesar de ser saludables, hay que controlar no consumirlas compulsivamente.

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Más allá del 1% de la población celíaca, espaguetis, ravioles y canelones no tienen por qué eliminarse. Así lo demostró una investigación. 

Aquí va un argumento a favor del trigo y sus derivados, siempre y cuando sean consumidos en equilibrio y complementados con otras opciones naturales e integrales.

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Cada vez es más popular la filosofía de comer sin planes restrictivos y sin contabilizar calorías. ¿En qué consiste?

El paradigma de la no-dieta supera a cualquier plan restrictivo porque es único y se adapta a cada persona.

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Se basa en la comprensión de la persona como un todo físico, mental y emocional. Promete ser la conjunción de los beneficios de todas las clases de alimentación, en vías de encontrar el equilibrio. 

Finalmente, tantas restricciones alimenticias terminan por cansar a muchas personas. Por eso, la dieta flexi evita este paso y llama a establecer un equilibrio entre un esquema saludable dónde las excepciones están permitidas.

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Aunque sea un desafío para muchos debido a las exigencias de la rutina, es la comida más importante del día y evitarla representa grandes riesgos. 

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Tras evidenciar el impacto de los hábitos diarios en el sistema inmune, el mindfoodness propone la conexión con las emociones y sensaciones al momento de comer.