Jueves 13.5.2021

Científicos coinciden en que ANVISA miente al objetar a Sputnik V

El organismo de salud brasileño cuestiona a la vacuna acusándola de permitir la replicación viral en el cuerpo. Pero el dr Cingolani dice que esto "es un papelón" y Resnik se pregunta si el debate se dio por "motivos políticos o estupidez".

ELIZABETH MAIER

@ElizabethMaierC

  • sobre

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA), par del Ministerio de Salud argentino, recomendó al gobierno brasileño frenar la importación de la vacuna Sputnik V por supuestas complicaciones.

 

El ente de salud acusa a la segunda dosis de ser "capaz de replicarse" en el cuerpo humano, lo que equivaldría a que el virus podría multiplicarse y enfermar a los inoculados. 

 

La fórmula rusa consiste en dos adenovirus diferentes en ambos viales, según explicó el doctor Oscar Cingolani, cardiólogo, investigador y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en un IGTV anoche:

 

La vacuna Sputnik es una vacuna con dos adenovirus. La primera es el adenovirus 26, espaciada en unas semanas por un adenovirus 5. Son distintos por una simple razón estratégica muy buena, que es que al recibir un adenovirus nosotros generamos anticuerpos. Entonces el segundo adenovirus con el mismo mensaje genético adentro, burla esa inmunidad y hace que más cantidad de virus llegue a las células del cuerpo. Estos adenovirus normalmente, es decir en estado vivo y replicativo, producen un mínimo resfrío o gastroenteritis en la mayoría de las personas.

Hasta el momento, tanto esta como todas las vacunas disponibles, son la única herramienta científica con la capacidad de atenuar las consecuencias de la COVID-19 y darle fin a la pandemia.

 

Por este motivo, los médicos y científicos se han expedido luego de los controvertidos dichos de ANVISA. Por su parte, el referente y especialista Ernesto Resnik, desarrolló una explicación en su cuenta de Twitter en la que se pregunta si lo que sucedió fue por "motivos políticos o estupidez".

 

Mentiras e intereses geopolíticos

 

El biólogo molecular, inmunólogo y biotecnólogo Ernesto Resnik, explica la supuesta disputa entre ANVISA y el Instituto Gamaleya sugiriendo que el organismo brasileño tendría motivaciones ideológicas y geopolíticas, que no tendrían nada que ver con el proceso científico de producción de vacunas.

 

"En Brasil, la entidad regulatoria dirigida por el contraalmirante Barra Torres amigo de Bolsonaro y cuyos directores principales son un administrador de empresas y un economista, mintió ayer diciendo que había encontrado que la vacuna Sputnik V contenía un virus peligroso".

 

Y continúa acusando a ANVISA: "Mintió diciendo que había "comprobado" lo que no había siquiera estudiado. ¿Mintió por motivos políticos para satisfacer los intereses ideológico y geopolíticos de Bolsonaro?".

 

Por un lado, señala que el propio director de ANVISA no tendría autoridad para afirmar las acusaciones "Es 'un técnico' accidental. Apasionado por automovilismo, viajes por el mundo y pintura al óleo, el director-presidente da ANVISA, Antônio Barra Torres, es todo menos especializado en los asuntos del organismo que comanda".

 

En la misma línea, el vocero del comité que objetó a Sputnik V tampoco estaría en condiciones de tal responsabilidad. Quien "resumió el rechazo a la vacuna Sputnik V es un abogado especialista en Derecho Administrativo con CERO experiencia en Medicina, farmacología o vacunas".

 

Por otro lado, respecto a la acusación en sí, Resnik explica que el documento presentado por Gamaleya dice que hay menos de 0.0000001% de virus replicantes por dosis. "Eso no significa que haya siquiera eso, sino que posiblemente está por debajo de su límite de detección".

 

La vacuna usa un vector viral inocuo, al que se le quitaron los genes para que pueda 'replicarse', garantizando su inocuidad en el vacunado. ANVISA acusa a Gamaleya de usar un virus en el cual eso no ocurrió y que el virus es 'replicante'.
 

Finalmente, de acuerdo al análisis del científico, ANVISA mintió al decir que había comprobado el problema de Sputnik V, porque no existió ningún test.

 

El documento y la presentación parece un caso de sobreactuación de un problema que no existió, pero fue más que eso: mintieron. Sugirieron que ANVISA había 'comprobado' ese problema en varios lotes de la vacuna. Pero no fue así. ANVISA no encontró nada, ni siquiera hizo un test.