Martes 11.5.2021

Preocupantes cifras en Brasil con cada vez más jóvenes en terapia intensiva

El colapso sanitario se sostiene hace semanas y la cantidad de muertes diarias oscila alrededor de las 2 mil. En este contexto, cada vez más menores de 40 años y sin enfermedades preexistentes requieren cuidados intensivos.

ELIZABETH MAIER

@ElizabethMaierC

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El colapso sanitario se sostiene hace semanas en Brasil y la cantidad de muertes diarias no baja de las 1.500 desde los primeros días de marzo. En este contexto, la ocupación de camas en Unidades de Terapia Intensiva es cada vez más acaparada por jóvenes

 

La falta de medidas eficaces para controlar la pandemia ha llevado a alcanzar las 4.195 muertes solo durante el 6 de abril, en medio de la expansión de variantes del Sars-coV-2 más peligrosas. 

 

En oposición a la creencia generalizada acerca del coronavirus, ahora está llevando a personas menores a 40 años a requerir de cuidados intensivos. Incluso por encima de los porcentajes de los adultos mayores. 

 

En los comienzos del brote en marzo del 2020, la ocupación de UTI de menores de 40 era del 14,6%. Entre septiembre del 2020 y febrero del 2021 llegó al 45%, según el Registro Nacional de Cuidados Intensivos con participación de la Asociación Brasileña de Medicina Intensiva

 

Pero en marzo pasado, el impulso llevó a que las cifras marcaran un 52,2% del total, es decir, alrededor de 11 mil jóvenes. 

El doctor Ederlon Rezende, coordinador del proyecto UTIs Brasileiras, dijo que: 

 

Antes, esta era una población que normalmente sólo desarrollaba una forma menos grave de la enfermedad y no necesitaba cuidados intensivos. Así que el aumento [...] en este grupo de edad es muy significativo.

 

Sin enfermedades preexistentes 

 

La preocupación no solo es acerca de poblaciones más jóvenes en terapia intensiva, sino también de personas sanas que desarrollan cuadros graves de COVID-19. 

 

De hecho, el número de pacientes en cuidados intensivos sin enfermedades preexistentes aumentó en casi un tercio en marzo, hasta el 30,3% del total. 

Este aumento se puede explicar por varios factores. Por un lado, la vacunación de gran parte de los adultos mayores a 80 años. 

 

Por otro lado, los jóvenes han ganado confianza por la supuesta inexistencia de peligros y han circulado sin cuidados, lo que redunda en una exposición mayor al virus. 

 

Finalmente, junto a la ineficacia de las medidas oficiales para controlar la pandemia en Brasil, las nuevas variantes como la P1 y la P2 se han vuelto dominantes en el país. 

 

Estas cepas tienen la capacidad de reinfectar a quienes han sobrevivido a la infección y además son más virulentas. 

 

“Los pacientes más jóvenes, y sin enfermedades preexistentes, están llegando a las unidades de cuidados intensivos también con casos más graves”, dijo Rezende a la AFP. 

 

En total, uno de los dos países más azotados por la pandemia, registra 353.137 muertes y casi 13 millones y medio de casos positivos de COVID-19.