Lunes 19.4.2021

Para evitar otra pandemia, no solo China debe dejar de vender vida silvestre

Tres de cuatro enfermedades emergentes son zoonóticas. Pero todavía hay industrias que crian animales salvajes para vender sus pieles, para la investigación o para usarlos en la medicina tradicional.

ELIZABETH MAIER

@ElizabethMaierC

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Tres de cuatro enfermedades emergentes son zoonóticas, es decir que son causadas por patógenos que habitan naturalmente en animales y saltan a los humanos. Tanto el ébola, como el VIH, la gripe aviar y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), surgieron de esta forma.  

 

La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud publicó el esperado informe sobre la investigación del origen de la COVID-19. A pesar que no aclara los mayores misterios sobre el comienzo del brote global, dice que es "muy probable" que el SARS-CoV-2 haya surgido en murciélagos. 

 

No obstante, se desconoce la especie intermediaria que permitió el salto a las personas. 

 

El documento alerta sobre el peligro que representan las granjas de vida silvestre que aún operan legalmente en todo el mundo.

 

El gobierno chino prohibió la cría y venta para el consumo de prácticamente toda la fauna terrestre. Además, cerró miles de granjas donde estos animales se criaban para la carne, clausuró mercados y agregó más de 500 especies a la lista de vida silvestre protegida del país. 

 

Sin embargo, las medidas no son suficientes y no deberían limitarse a China. Todavía hay animales salvajes que se pueden criar para la venta de pieles, para la investigación y hasta para usarlos en medicina tradicional.  

Peter Li, experto en China de Humane Society Internacional, explicó a Reuters que: 

 

Agrupar a millones de animales en estas industrias abusivas crea una placa de Petri perfecta para las pandemias, y a menos que prohibamos la cría de pieles, continuaremos jugando a la ruleta rusa con seguridad pública global.
 

Pangolín

 

El pangolín es un mamífero en peligro de extinción, identificado por la OMS como una posible especie intermediaria del SARS-CoV-2. 

 

Sus escamas son un ingrediente de la medicina tradicional china, muy reconocido para tratar afecciones como la artritis. Pero desde el año pasado China ha tomado serias medidas para detener este comercio.  

 

No obstante, los activistas acusan al gobierno de que los castigos no son suficientes. Por ejemplo, hace pocos días capturaron a traficantes en la provincia de Hainan y solo se los castigó con multas pequeñas.

 

Chris Shepherd, director ejecutivo de Monitor Conservation Research Society, estudia el tráfico ilegal de vida silvestre y dijo a Reuters:

 

En muchos lugares, el comercio de vida silvestre no se considera una prioridad ni siquiera como algo necesariamente malo, y estamos sufriendo una pandemia a causa de ello.

Según la postura oficial china, la pandemia inició fuera de sus fronteras. Con todo, el comercio en otros territorios como Myanmar y Laos no existirían sin la demanda y la inversión chinas.

 

 

Medidas insuficientes

 

La Wildlife Conservation Society publicó una declaración sobre el informe OMS en la que afirman no estar sorprendidos por sus conclusiones. 

 

Sabemos lo suficiente para actuar ahora para reducir los riesgos de futuras pandemias zoonóticas. Alrededor del 60 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes notificadas a nivel mundial son zoonosis, que causan alrededor de mil millones de casos de enfermedades humanas y millones de muertes cada año […] No hay tiempo para dudar sobre cómo deben responder los gobiernos para prevenir la próxima pandemia.       

Según la organización, se debe reconocer el principio básico de que cuanto más se destruye la naturaleza, es más probable que se produzcan efectos de contagio zoonóticos.  

 

"La industrialización de la producción de vida silvestre en instalaciones cautivas es claramente una amenaza significativa para la salud humana", concluye.