Jueves 13.5.2021

La SAP confirma: la marihuana afecta el desarrollo del feto y de los bebés

La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda "Cero Marihuana durante el embarazo y la lactancia", en un contexto en el que el cannabis es la cuarta sustancia más consumida en Argentina durante la adolescencia y la edad fértil.

ELIZABETH MAIER

@ElizabethMaierC

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Diferentes investigaciones aportan evidencia acerca de los efectos adversos en el embarazo y en el lactante del consumo de marihuana, incluso con manifestaciones en la infancia y la adolescencia. Por eso, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emitió un informe denominado Cero Marihuana durante el embarazo y la lactancia

 

Hace algunos días que la polémica se despertó a raíz de declaraciones de la periodista Julia Mengolini en la radio FutuRock. Durante un programa dijo sin tapujos que había fumado marihuana durante su embarazo para sobrellevar los dolores. 

 

Ante los dichos, diversas organizaciones de colores político e ideológicos distintos aprovecharon el momento para exponer sus posiciones.  

 

La SAP decidió por alertar sobre sus posibles consecuencias, en un contexto en el que el consumo de cannabis en Argentina aumenta y es la cuarta sustancia más consumida en la adolescencia y la edad fértil.  

 

“Una de las causas que explican este incremento podría estar en la baja percepción de riesgo que hay en la población general acerca de su consumo, mientras que otro factor podría ser que se confunde el uso de cannabis con fines medicinales con el uso ‘recreacional’, siendo dos productos totalmente distintos en composición y seguridad", manifestó la doctora Silvia Cabrerizo, médica Pediatra y Toxicóloga, Miembro del Grupo de Trabajo de Adicciones de la Sociedad Argentina de Pediatría.  

 

 

Consumos  

 

Si bien el consumo de cannabis se da mayoritariamente en forma inhalatoria a través de cigarrillos, pipas y vapeadores, la SAP también está observando un aumento por vía oral, en forma de alimentos como galletas, tortas y otras preparaciones. 

 

Asimismo, ha incrementado el consumo de cannabis mediante la ingesta directa de aceites que originalmente tendrían fines medicinales.  

 

En tercer lugar, se da a través de la absorción cutánea cuando se utilizan preparados de uso tópico.

 

Sin embargo, “los aceites artesanales tienen un riesgo adicional: además de desconocer la composición, no poseen control de calidad, es decir que no se sabe a ciencia cierta la concentración de cannabinoides o si están contaminados con plaguicidas, metales o restos de otras sustancias inherentes al proceso de producción” sostuvo la doctora Marta Eugenia Braschi, médica Pediatra, Hebiatra y Toxicóloga del Grupo de Trabajo en Adicciones de la SAP. 

 

Uno de los mitos más frecuentes sobre la marihuana es que por ser una planta ‘la madre tierra no va a dañar a nadie’. Lo cierto es que las plantas tienen principios activos que producen efectos en el organismo y salir de la tierra no asegura que no genere daños. De más está decir que la cicuta y el ricino salieron de la tierra y generaron no pocas intoxicaciones. 

Según delineó la doctora Braschi, otro mito común es que el consumo de cannabis no le puede hacer mal a nadie.

 

Pero “lo cierto es que en las guardias están llegando personas con diferentes grados de intoxicación, incluyendo el síndrome de hiperemesis cannábica, que se caracteriza por vómitos repetidos e intensos que suelen requerir internación y tratamiento, condición que se presenta en consumidores crónicos de marihuana”. 

 

 

Efectos

 

La SAP explica que el cerebro humano, desde que comienza a formarse en el embrión, presenta receptores para cannabinoides involucrados en el desarrollo neurológico.

 

Por esto, el consumo produce que los fitocannabinoides presentes en el cannabis, durante el embarazo y la lactancia, interaccionen con éstos. La interacción genera cambios en las diferentes etapas de la vida embrionaria y perinatal.  

 

En primera instancia, durante la lactancia se observa la presencia de componentes psicoactivos del cannabis en la leche materna, en las heces y orina de recién nacidos y lactantes.

 

La eliminación completa puede durar hasta 30 días.  

Por otro lado, existe evidencia de que los cannabinoides y otros componentes de la marihuana atraviesan la placenta y se excretan a través de la leche materna. De esta forma, tanto feto como el recién nacido y el lactante pueden verse expuestos. 

 

Además, la evidencia disponible señala que a el consumo de esta sustancia afecta la absorción de nutrientes del feto. 

 

Finalmente, y no menos importante, el uso en forma fumable genera monóxido de carbono que disminuye el aporte de oxígeno, generando hipoxia (falta de oxígeno). La doctora Cabrerizo remarcó:

 

Además del aumento del riesgo de sufrir estas condiciones, existe evidencia científica con estudios a largo plazo que han demostrado asociación del consumo de cannabis durante el embarazo con alteraciones de las funciones ejecutivas, habilidades cognitivas y de comportamiento de niños, niñas y adolescentes.

Los hallazgos científicos tambien sugieren otras asociaciones que deben seguir investigandose, tales como: 

 

  • Alteraciones en el razonamiento 
  • Dificultades en la expresión verbal y en la comprensión del lenguaje 
  • Problemas en la memoria a corto plazo 
  • Alteración de las habilidades de la lecto-escritura  
  • Modificaciones en las escalas de impulsividad e hiperactividad 
  • Variaciones en el tamaño cerebral en la primera infancia 
  • Alteraciones de la conciencia  
  • Deterioro en el proceso de succión  
  • Deterioro de la tonicidad muscular 
  • Alteraciones del desarrollo motor al año de vida  
  • Mayor susceptibilidad a infecciones en la vida adulta 

Todas estas consecuencias se explicarían por la disrupción del sistema endocannabinoide en las etapas tempranas del neurodesarrollo. Por lo tanto, la recomendación de la SAP es enfática: Cero cannabis durante el embarazo y la lactancia.

 

 

Visibilidad

 

Un aspecto no menor de la polémica, es la invisibilidad del problema y la falta de evidencia científica concluyente. 

 

Según relataron las especialistas de la SAP, en la práctica médica se revela la dificultad que enfrentan las madres para preguntarle al profesional sobre los riesgos del consumo de marihuana.  

 

“Las madres no siempre reconocen el consumo en las primeras consultas sino luego de entrevistas sucesivas cuando se sienten más confiadas”, contó la doctora Cabrerizo. 

 

Por prejuicio y por la ilegalidad, que hacen que los padres no se sientan cómodos para expresarlo. Pero “ningún padre piensa dañar a su hijo desde la concepción, lo que necesita es información confiable para tomar buenas decisiones”, reflexionó la doctora Braschi.