Martes 11.5.2021

Intriga cuánto durará la inmunidad de las vacunas: esto es lo que sí sabemos

La respuesta corta es que se desconoce si la protección se extenderá por meses, años o décadas. Pero la respuesta larga incluye las pistas que han brindado el tiempo y los estudios preliminares.

ELIZABETH MAIER

@ElizabethMaierC

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La pregunta acerca de la duración de la inmunidad por las vacunas para COVID-19 se vuelve más acuciante a medida que las campañas de vacunación avanzan alrededor del mundo. La respuesta corta es que todavía no se sabe a ciencia cierta. No obstante, el tiempo ha brindado algunas pistas.

 

Los estudios preliminares han brindado algunos datos. Por ejemplo, Moderna publicó una investigación la semana pasada en la que demuestra que los anticuerpos duran, como mínimo, seis meses

 

Ante la noticia, algunas personas interpretaron que todas las fórmulas durarán solo medio año y que rápidamente deberán aplicarse el refuerzo.

 

Al respecto, el profesor de microbiología de la Universidad de Pensilvania Scott Hensley, explicó a The Wall Street Journal (WSJ) que la correcta interpretación es que "solo tenemos seis meses de datos. Dentro de seis meses es probable que sepamos que tenemos un año de protección". 

 

Es decir que, a medida que el tiempo transcurra, probablemente se conozcan plazos cada vez más extensos.  

 

Las vacunas funcionan generando anticuerpos y aumentándolos en la segunda dosis, a excepción de Janssen de Johnson & Johnson que usa una plataforma diferente y no hubo tiempo suficiente para tener datos. 

 

 

Lo que aprendimos con otras vacunas 

 

Es posible que la protección de las vacunas para coronavirus dure años o incluso décadas, a juzgar por lo aprendido de otras enfermedades similares, como el SARS. 

 

Un estudio del 2020 publicado en Nature encontró que los pacientes que contrajeron este coronavirus, similar al Sars-coV-2, todavía tenían inmunidad de células T luego de 17 años

 

Además, si los niveles de anticuerpos disminuyen, hay evidencia de que las células B de memoria pueden estimularse para producir nuevos anticuerpos décadas más tarde.  

 

Una investigación anterior de Nature fechada en 2008, encontró que los sobrevivientes de la pandemia de influenza de 1918 pudieron producir anticuerpos a partir de las células B de memoria cuando se expusieron a la misma cepa de influenza nueve décadas después. 

 

 

¿Qué pasa con las nuevas variantes? 

 

Ante todo, el futuro de un virus que cambia continuamente es difícil de averiguar de antemano. Lo que sí se sabe, es que las vacunas proporcionan una buena protección contra la mayoría de las cepas conocidas, incluso las más virulentas. 

 

Sin embargo, estos indicios no quieren decir que no podrán surgir nuevas mutaciones con capacidad de eludir las defensas de las vacunas.   

 

Lo que puede suceder, según la inmunóloga y viróloga del College of the Holy Cross en Worcester Ann Sheehy entrevistada por el WSJ, es que una variante reduzca la protección de una vacuna, pero no la elimine por completo

 

El sistema inmunológico es muy inteligente. La segunda vez que ve algo, a menudo lo hace mejor. 

En este punto los anticuerpos se vuelven los protagonistas, pero aquellos inducidos por las vacunas y no por la infección natural de COVID-19, dado que en este caso se ha demostrado que la protección no es duradera. 

 

De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan recibir la dosis incluso si ya ha tenido una infección. La evidencia sugiere que la protección a través de una infección natural puede ser fuerte, pero varía según la persona.