Jueves 13.5.2021

Contaminación acústica: un problema invisible que afecta tu salud

En el Día internacional de la Concientización sobre el ruido, se busca concientizar sobre los graves daños a la salud y a la calidad de vida que puede generar la contaminación acústica.

Por Redacción

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El último miércoles de abril de cada año, se celebra Día internacional de la Concientización sobre el ruido. Esta fecha fue establecida en 1996 por el Centro de Audición y Comunicación (CHC) con el fin de generar conciencia sobre los efectos a medio y largo plazo de la contaminación acústica. 

 

El transporte público, los motores, las sirenas, los aviones, las obras de construcción, los boliches y el volumen de los dispositivos electrónicos, son algunas de las fuentes de la contaminación sonora. 

 

Según la Real Academia Española, el ruido es “sonido que molesta o incomoda a los seres humanos o que les produce, o tiene el efecto de producirles, un resultado psicológico y fisiológico adverso”. 

 

El ruido del tráfico también aporta a la contaminación acústica.

Pero no todos los ruidos entran en la categoría de contaminación acústica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define, como límite no dañino, los 70 dBa. Pero muchos sonidos a los que las personas están expuestas en el día a día, en especial las que viven en zonas urbanas, superan ampliamente este límite. 

 

Los datos de la OMS revelan que los jóvenes son los más afectados ya que, cada vez están más expuestos a volúmenes demasiado altos a través del uso de auriculares y por el ruido de ambiente que se genera en los espacios de ocio, como bares y boliches. 

 

“Unos 1100 millones de adolescentes y jóvenes corren el riesgo de sufrir pérdida de audición por el uso nocivo de aparatos de audio personales, como teléfonos inteligentes, y por la exposición a niveles sonoros dañinos en lugares de ocio ruidosos, como clubes nocturnos, bares y eventos deportivo”, explica el organismo en un informe. 

 

Escala de ruido. | Fuente: ASPAS

Las consecuencias de la exposición prolongada a este tipo de contaminación van desde la sordera permanente hasta problemas de salud derivados como complicaciones a la hora de dormir, estrés, ansiedad, falta de memoria y concentración, dolores de cabeza y aumento de presión arterial, entre otros. 

 

¿Qué se puede hacer para prevenirlos?

 

Este problema es evitable a nivel personal, ya que cada uno puede tomar ciertas precauciones para disminuir la exposición a ruidos fuertes períodos extensos. 

 

La OMS recomienda

 

  • Respetar los límites de volumen que establecen los smartphones
  • Reducir la cantidad de tiempo que se utilizan auriculares o aparatos electrónicos con el volumen alto
  • Alejarse lo más posible de las zonas o lugares con ruidos fuertes
  • Tomarse “descansos auditivos” cuando se asiste a eventos ruidosos como fiestas, eventos deportivos, bares, boliches, etc. 
  • Utilizar tapones para los oídos
  • Acudir al médico frente a cualquier signo de problemas de audición

 

Contaminación en Argentina

 

Existe una ley (Ley Nº 1540) desde 2007 que tiene como objetivo “prevenir, controlar y corregir la contaminación acústica que afecta tanto a la salud de las personas como al medio ambiente”. Sin embargo, según datos del ranking The Worldwire Hearing Index, Buenos Aires se encuentra entre las diez ciudades más ruidosas del mundo.

 

Fuente: UNTREF

“En la Ciudad de Buenos Aires hace años trabaja en este tema. Pero lamentablemente en el resto del país no sucede lo mismo. La falta de legislación bien elaborada genera un vacío legal al respecto y eso se traduce en la falta de gestión adecuada de este tipo de contaminantes físicos”, expresó la ingeniera Nilda Vechiatti, profesora de la Cátedra de Acústica de la Facultad de Ingeniería de la UBA. 

 

De todos modos, hay organizaciones que están trabajando en pos de una mejora en este conflicto. El Centro Integral de Servicios Tecnológicos de Acústica y Sonido (CISTAS) junto a alumnos de la carrera de Ingeniería de Sonido de la UNTREF, presentaron un proyecto de ley en 2019. 

 

En el mismo se busca definir estándares para los niveles de ruidos y vibraciones, garantizar calidad acústica para construcciones civiles y crear un Observatorio de Ruidos y Vibraciones. Este serviría para realizar informes sobre las zonas más ruidosas, las fuentes de dicha contaminación y la manera de solucionarlo.