Lunes 19.4.2021

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    Después de la caída, las emisiones contaminantes superaron los niveles del 2019

    La Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó hoy los datos acerca de las cantidades de dióxido de carbono liberado a la atmósfera durante el año pasado. A pesar de la baja por las restricciones iniciales de la pandemia, todo volvió a la 'normalidad' muy pronto.

    Por Redacción

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    La pandemia de COVID-19 provocó la mayor caída anual de las emisiones globales de dióxido de carbono desde la Segunda Guerra Mundial. Pero para diciembre volvió a empeorar.
    Las principales economías lideraron el aumento de los niveles por encima del 2019. China aumentó un 0,8% interanual, impulsada ​​por la recuperación económica.

    Las primeras semanas de la pandemia de COVID-19 del 2020 generaron la mayor caída anual en las emisiones globales de dióxido de carbono relacionadas con la energía, desde la Segunda Guerra Mundial. Inicialmente, los datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) parecen buenas noticias, pero lo cierto es que esa disminución se recuperó y superó los niveles del 2019 el mismo año.  

     


    La caída de los gases contaminantes fue de un 6% aproximadamente, o 2 mil millones de toneladas. Aunque las variaciones según la región y época del año son amplias, a grandes rasgos la caída fue gatillada por el uso disminuido del transporte por ruta y avión. 

     


    En abril, se registró el mínimo de emisiones, pero se recuperaron con fuerza y aumentaron por encima de los niveles de 2019 en diciembre. De hecho, fueron un 2%, o 60 millones de toneladas, más altas en diciembre de 2020 que en el mismo mes del año anterior.  

     


    Las principales economías fueron las responsables de liderar el resurgimiento, ya que el repunte de la actividad económica fue lo que impulsó el aumento de la demanda de energía. En el medio, según la AIE, faltaron medidas políticas significativas para asegurar la energía limpia.  

     


    Actualmente, muchas economías están viendo que las emisiones aumentan por encima de los niveles previos a la crisis. “El repunte de las emisiones globales de carbono hacia fines del año pasado es una severa advertencia de que no se está haciendo lo suficiente para acelerar las transiciones de energía limpia en todo el mundo”, dijo el doctor Fatih Birol, Director Ejecutivo de la AIE. 

     


     

    Crecimiento económico y perjuicio del ambiente 

     

    La síntesis del 2020 demuestra el desafío que genera crecer económicamente, pero no perjuicio del ambiente y la supervivencia en la Tierra. 

     


    Los países y las empresas se comprometieron, desde el Acuerdo de París, a alcanzar emisiones netas cero para mediados de este siglo. Sin embargo, el repunte de las contaminaciones muestra lo que es probable que suceda si esas ambiciones no se cumplen con una acción rápida y tangible. 

     


    China ha sido un caso paradigmático durante el año pasado. Sus emisiones aumentaron un 0,8%, o 75 millones de toneladas, respecto al 2019. Principalmente se debe a que fue la primera gran economía que emergió de la pandemia y levantó las restricciones, por lo que su actividad económica y sus emisiones se recuperaran a partir de abril. Básicamente, fue la única economía importante que creció el año pasado. 

     


    India también aumentó sus emisiones a partir de septiembre, a medida que la actividad económica mejoró y se relajaron las restricciones. 

     


    En Brasil, el repunte de la actividad del transporte por ruta, después del mínimo de abril, impulsó una recuperación de la demanda de petróleo y gas en los últimos meses de 2020. Esto empujó las emisiones por encima de los niveles de 2019 durante el último trimestre. 

     


    Las emisiones en los Estados Unidos cayeron un 10% en 2020. Pero mensualmente, después de alcanzar sus niveles más bajos, comenzaron a recuperarse. En diciembre se acercaba al nivel del mismo mes de 2019, resultado de la aceleración de la economía, combinada con precios más altos del gas natural y un clima más frío que favoreció un aumento en el uso de carbón. 

     


    Si los gobiernos no actúan rápidamente con las políticas energéticas adecuadas, los compromisos con el ambiente se verán finalmente desplomados. 

     


    Para que el mundo logre limitar el calentamiento global por debajo de los 2 ° C, debería producirse una disminución en las emisiones del sector eléctrico de alrededor de 500 millones de toneladas cada año. Se necesitarían incluso mayores caídas anuales en las emisiones de la generación de electricidad para poner al mundo en un camino en línea con un calentamiento de 1,5 ° C.