Sabado 17.4.2021

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    1 de cada 3 recuperados de Covid tiene secuelas neurológicas o psiquiátricas

    The Lancet publicó un estudio que evaluó a 230 mil sobrevivientes de coronavirus, luego de seis meses de la infección. La revista pide más investigación para entender los efectos del virus en la salud cerebral.

    ELIZABETH MAIER

    @ElizabethMaierC

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    De cada tres pacientes recuperados de COVID-19, uno recibió un diagnóstico neurológico o psiquiátrico, seis meses después de la infección. Así concluyó un análisis publicado en la revista científica The Lancet, que tomó como muestra a 23 mil individuos

     

    La mayoría se correspondieron con trastornos del estado de ánimo, como la depresión. En segundo lugar, se identificaron derrames cerebrales y demencia. 

     

    Del total de sujetos que incluyó la investigación, uno de cada ocho (es decir, un 12,8%) fueron diagnosticados por primera vez con una enfermedad de estos tipos, el resto tenía antecedentes. 

     

    Para obtener dichos resultados, los científicos compararon a quienes habían atravesado una infección con Sars-coV-2 con quienes habían tenido gripe y otras afecciones comunes. En el grupo Covid, los diagnósticos fueron casi el doble que en los grupos de control.

     

    Los detalles 

     

    El estudio encontró que los trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y de abuso de sustancias fueron los diagnósticos más comunes. Además, los datos fueron preocupantes en relación a complicaciones neurológicas graves, principalmente quienes cursaron un cuadro grave de COVID-19. 

     

    En total, el 0,6% desarrolló una hemorragia cerebral, el 2,1% un accidente cerebrovascular isquémico y el 0,7% demencia.  

     

    Tras desagregar a los 23 mil sujetos en edad, sexo, etnia y las condiciones de salud preexistentes se demostró que: 

     

    Los recuperados de COVID-19 tenían un 44% más de riesgo de diagnósticos neurológicos y psiquiátricos en comparación a quienes habían tenido gripe. Asimismo, tenían un 16% más de riesgo comparados con otras infecciones del tracto respiratorio.  

    El informe concluyó que la información obtenida “podría ayudar en la planificación del servicio y la identificación de las prioridades de investigación”. 

     

    Sin embargo, los investigadores destacaron que:

     

    Se necesitan diseños de estudios complementarios, incluidas cohortes prospectivas, para corroborar y explicar estos hallazgos. 

    A pesar de la necesidad de nuevas investigaciones, el tamaño del estudio de The Lancet da confianza en los hallazgos y confirman a otros más pequeños con conclusiones similares. En una llamada con periodistas de ayer martes (6-3), el coautor del estudio Max Taquet dijo: 

     

    Creemos que, independientemente de la explicación, los servicios de salud deben estar preparados para la mayor demanda que muestran estos datos. 

     

    Las causas 

     

    La nueva investigación no solo confirma hallazgos de estudios menores, sino que agrega la distinción entre diagnósticos psiquiátricos y neurológicos. 

     

    Sin restarle importancia ni gravedad a los trastornos de ansiedad y depresión, cabe destacar que estos casos incrementaron el porcentaje de secuelas pos COVID-19. Esta aclaración es clave para no convertir a los resultados en una noticia sensacional. 

     

    Además, el análisis no examinó las causas mediante las cuales se explicarían los trastornos. No obstante, los autores sugirieron una serie de posibles explicaciones en una llamada con periodistas. 

     

    En primer lugar, está el factor estresante de saber que se tiene coronavirus, sumado a la posible reducción de ingresos, pérdida de trabajo y la inestabilidad económica. 

     

    Por otro lado, el porcentaje elevado podría estar asociado a una mayor atención médica después de la infección, en comparación a la atención que recibe alguien con gripe u otras enfermedades comunes. 

     

    Finalmente, respecto a los trastornos neurológicos, es más fácil identificar un vínculo con el virus. Se debe a que el patógeno puede ingresar al cerebro a través del bulbo olfativo, donde se decodifican el gusto y el olfato.  

     

    Aunque los datos no pueden ayudar a los profesionales médicos a predecir si alguien padecerá un trastorno, sí hace foco en la importancia del acompañamiento, dado que en la mayoría de los casos se tratan de enfermedades crónicas o recurrentes.