Jueves 06.5.2021

Día del Jazz: la inspiradora vida de Ella Fitzgerald, la “Reina del Jazz”

En el Día Internacional del Jazz se busca celebrar el estilo de música y su capacidad de unir a las personas más allá de su origen. Y qué mejor que recordar a la “Reina del Jazz”, quien pasó de la pobreza a hacer historia gracias a su voz. 

Por Redacción

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Ella Fitzgerald nació en 1917 en Virginia, Estados Unidos. Su infancia estuvo marcada por la carcanía a las drogas y a la prostitución. Al morir su madre, decidió escaparse al fin de los abusos sexuales de su padrastro. Se ganaba la vida con pequeños shows callejeros. 

 

Su vida cambió al participar en un espectáculo para principiantes en el Teatro Apollo de Nueva York. Su plan original era bailar, ya que su sueño era ser bailarina, pero al ver a la audiencia se puso muy nerviosa. Así, el destino hizo su magia, y comenzó a cantar. Obviamente, ganó el concurso. 

 

En 1935 se sumó a la orquesta de Chick Webb como cantante principal, con quienes alcanzó la fama gracias a la canción “A tisket a tasket”. Pero Webb no sólo la apoyó en su carrera sino que también en su vida personal, permitiéndole que viviera en su casa junto a él y a su esposa. 

 

Ella Fitzgerald junto a Chick Webb

Cuando Webb murió, Ella pasó a liderar la banda que pasó a titularse “Ellla Fitzgerald y su famosa orquesta”. Desde el ‘39 la cantante de jazz comenzó a liderar el grupo musical que había heredado de su amigo. En el ‘42, decidió al fin dedicarse a su carrera como solista.

 

Pero, ser mujer y negra en esos tiempos no era fácil. Ella Fitzgerald se enfrentó a mucha discriminación racial, común en esa época. Era normal que las bandas con miembros afrodescendientes tuvieran que entrar por las puertas de atrás de teatros y restaurantes en donde tocarían. Incluso, durante sus viajes, no siempre los dejaban dormir en hoteles. 

 

Ella Fitzgerald y su asistente en la comisaría de Houston. | Fuente: Pete Vazquez, Archivo de correos

Entre sus vivencias de discriminación, se encuentra el arresto de 1955. La llevaron a la comisaría junto a otros músicos por “jugar a los dados”. Ella, su asistente, Dizzy Gillespie e Illinois Jacquet estaban haciendo tiempo entre shows en el camerino cuando entraron policías a llevarlos a la estación. ¿El motivo? En plena época de segregación (separación entre personas negras y blancas), los artistas habían logrado que el teatro le permitiera la entrada a las personas afroamericanas. 

La llamada telefónica que marcó su carrera

 

Un par de años antes de este incidente, 5 para ser más exactos, Ella recibió una pequeña ayuda que impulsó su carrera. 

 

En esos años funcionaba un famoso bar, el “Mocambo”, en donde participaban muchas estrellas. Incluso Frank Sinatra y Charlie Chaplin pasaron por ese escenario. A la cantante sureña no le permitían entrar por su color de piel. 

 

Ella Fitzgerald y Marilyn Monroe.

Marilyn Monroe era una gran admiradora de su música y, por eso, llamó al dueño del bar.

 

“Le debo a Marilyn Monroe una gran deuda… personalmente llamó al dueño de Mocambo y le dijo que quería que me contratara inmediatamente. Que, si lo hacía, ella ocuparía una mesa al frente del escenario todas las noches. Que la prensa enloquecería”, contó Fitzgerald.  Y continuó: “El dueño accedió y Marilyn estaba ahí, en la primera mesa todas las noches. Después de eso nunca tuve que volver a cantar en bares chicos. Ella era una mujer inusual, adelantada a la época. Pero no se daba cuenta”. 

 

Ese gesto ayudó a Ella a expandir su música y, gracias a su talento, llegó a convertirse en una de  las cantantes más influyentes de la historia. 

 

A lo largo de su vida grabó más de cuatro docenas de álbumes, cantó con estrellas como Louis Armstrong, Duke Ellington y Frank Sinatra y fue la primera mujer afroamericana en ganar un Grammy. Para después ganar 13 más. 

 

Falleció el 15 de junio de 1993 tras batallar contra complicaciones por diabetes. Pero su recuerdo permanece y Ella sigue siendo la “Reina del Jazz”.