Sabado 17.4.2021

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    “Justicia por 1D”: exponen en Twitter la pesadilla detrás de las bandas de pop

    Un dúo participante de The X Factor, el programa de talentos, denunció en Twitter la explotación y los maltratos que vivieron las bandas que nacieron en ese escenario. 

    Por Redacción

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    Los mellizos John y Edward Grimes, también conocidos cómo el dúo musical Jedward, revolucionaron Twitter con una serie de denuncias. Nadie se salvó: mencionaron a Simon Cowell, a todos los jueces de The X Factor y a la industria musical en general. 

     

    En la serie de tuits los artistas hablan sobre la explotación, el no cuidado de la salud mental y la privación de la libertad personal y artística que sufrieron ellos y otros artistas por parte de las grandes marcas disqueras. Pero en especial, apuntan a Simon Cowell, el gigante musical que hace más de una década crea y respalda a grupos y solistas. 

     

    jedward

    Pero no es la primera vez que el empresario musical es denunciado por estas actitudes. Él es el creador de la famosa boy band, One Direction. La misma nació gracias a que Cowell reunió a los cantantes en The X Factor para crear la banda, que luego continuó fuera del programa.

     

    Durante años las directioners -fans del grupo- hablaron sobre el control que tenía el empresario sobre los chicos. Las fans denunciaban que Syco Music, la discográfica, manejaba desde el pelo de los jóvenes hasta la expresión de su sexualidad.

     

    En 2008, se filtró un fragmento del contrato que tenía One Direction con el programa de concursos. Una cláusula establecía que los concursantes no podían hacer declaraciones sobre el personal en general y , especialmente, de Simon Cowell. Esto no hizo más que avivar las teorías y los rumores. Con sus tuits, Jedward confirmó un par de cosas. 

     

    El dúo reveló que en su momento, les mandaron el contrato de 1D debido a un malentendido. Sobre esto escribieron que sabían que One Direction y Little Mix (una banda de chicas que tuvo el mismo origen) no podían hablar porque estaban “cagados legalmente por los contratos” y por eso lo hacían ellos. Luego agregaron que los equipo de relaciones públicas controlaban “cada movimiento desde sus relaciones hasta cómo vivían sus vidas”. 

     

    Pero esto no es todo, también denunciaron cosas como: 

     

    • Los artistas son separados de su familia y amigos cercanos así crean dependencia emocional con su entorno de famosos
    • Es normal que desarrollen problemas como depresión, ataques de ansiedad y anorexia por culpa de la presión
    • Se crean historias falsas y difamaciones en los medios para destruir las carreras
    • Las entrevistas sean todas guionadas y ninguna pueda ser publicada sin aprobación de la discográfica
    • Los artistas que preguntan mucho o son rebeldes entran en una “lista negra”, entonces no pasan su música por la radio y no reciben el mismo trato de relaciones públicas


    Incluso llegaron a decir: “Hemos escuchado todo tipo de historias en LA...La gente no sufre sobredosis, la mayor parte del tiempo es una puesta en escena. Se los acomoda en el baño o en la cama y los dejan ahí hasta que a los servicios de emergencia”. 

     

    Es sabido que las boy bands son creadas como un producto musical que genera mucha plata en pocos años y que sus integrantes no son valorados como artistas en sí. Las marcas eligen jóvenes y les brindan todo para que sean un éxito asegurado. Las letras, las melodías, la ropa, los peinados y la estética en general de los grupos están pensados para venderle una experiencia específica a un target determinado. La mayoría sufrieron el mismo destino: surgen, son un boom y a los pocos años se separan. 

     

    Sin embargo, cada vez hay más testimonios de explotación y maltrato hacia los cantantes. Esto resulta en la pregunta ¿vale la pena destruir o dificultar vidas humanas por un par de hits musicales? Y la respuesta -de parte de todos los que sacan plata del negocio- parece ser que sí, lo vale.