Sabado 17.4.2021

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    Nacidos para la pereza: lo que tienen en común humanos y osos (estudio)

    Ambas especies prefieren los caminos planos, las velocidades suaves y los escenarios de descanso. La investigación comparativa se publicó en el Journal of Experimental Biology.

    ELIZABETH MAIER

    @ElizabethMaierC

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    Los osos pardos prefieren moverse por paisajes llanos y por caminos planos, evitando pendientes y velocidades elevadas. Pero una nueva investigación arroja luz, no solo sobre cómo estos animales se abren paso en el entorno, sino también sobre la tendencia al reposo del comportamiento humano.

     

    Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica Journal of Experimental Biology y divulgados por The New York Times. Los expertos llevaron adelante ensayos con osos cautivos y rastrearon el movimiento de osos salvajes. 

     

    Las conclusiones sugieren que los seres humanos, como especie, son propensos a ser físicamente perezosos. Es decir que poseen una inclinación a evitar la actividad. 

    Los biólogos explicaron que esta tendencia tenía sentido siglos atrás, cuando las personas dependían de la caza y la recolección para sobrevivir.  

     

    Sin embargo, actualmente la comida es tan accesible como nunca antes en la historia registrada y ya no se requiere de aquel esfuerzo para obtener comida y su consecuente pérdida calórica

     

     

    Encuentros entre osos y humanos 

     

    Los hallazgos de la investigación explican por qué los humanos han tenido, y tienen, encuentros con osos en entornos naturales.  

     

    Ambos optan por movilizarse en la misma clase de terrenos, demostrando una predilección hacia las rutas menos empinadas para llegar a cualquier parte. 

     

    El estudio confirma que el impulso innato de evitar el esfuerzo juega un papel más importante en la forma en que todas las criaturas, grandes y pequeñas, se comportan. 

     

    Con todo, la tendencia al reposo no descarta que, tanto los osos como los humanos, no puedan moverse a altas velocidades y entre pendientes. Por ejemplo, los osos grizzly de la familia de osos pardos, pueden correr hasta 65 kilómetros por hora, el doble que los humanos más rápidos. 

     

    Por otra parte, los humanos no están destinados a estar sentados ni acostados. Sino que tienden a plantearse la búsqueda de rutas más fáciles que le requieran menor esfuerzo mental y físico

     

     

    Experimentos 

     

    Los investigadores exploraron cuánta energía gastan los osos pardos cuando se mueven de diferentes maneras y cómo esos números podrían afectar el comportamiento de la vida real. 

     

    Para obtener tales datos, construyeron un recinto alrededor de una cinta de correr que podía inclinarse hacia arriba o hacia abajo. En la parte delantera un orificio permitía que los investigadores les dieran alimentos a los animales mientras caminaban.  

     

    Naturalmente, esta especie pasa sus días en búsqueda de su alimento, por lo que la mayor parte de su comportamiento depende de este fin

     

    Luego, los investigadores midieron los cambios en la composición del aire en el recinto y establecieron el gasto de energía de cada oso a diferentes velocidades. Con esta información, los investigadores determinaron que:

     

    El ritmo más eficiente para los osos, fisiológicamente, es de aproximadamente 1.4 millas por hora (2,25 kilómetros). 

    Finalmente, los científicos recopilaron la información disponible sobre los movimientos de los osos salvajes, recogida con GPSs en el Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos), junto a datos cartográficos y otros. 

     

    Al comparar los números, vieron que, tanto los osos pardos salvajes, como los humanos, parecen nacidos para la pereza.