Jueves 13.5.2021

Minería de criptomonedas: tensión por una actividad digital que contamina

Aunque el mundo de las “cripto” crece cada vez más, el debate que gira en torno a este también. La actividad de los mineros de criptomonedas impacta negativamente en el ambiente y en esta nota te explicamos por qué.

ROCÍO ALESSI

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Minería de criptomonedas

 

La explosión de las criptomonedas

 

Las criptomonedas revolucionaron la economía mundial y llegaron para quedarse.

 

Bajo el liderazgo del bitcoin, el mundo de las cripto ofrece un intercambio más seguro y sin intermediarios que logró seducir a una gran parte de la población mundial.

 

La explosión de las criptomonedas

Ahora, esta podría considerarse la economía más confiable del mundo.

 

Sin embargo, más allá del boom de las criptomonedas y los beneficios que traen, no todos sus cambios son positivos.

 

La realidad es que, aunque la moneda sea virtual, y no necesite imprimirse, su “producción” impacta significativamente en el medio ambiente.

 

La minería digital: otro agente contaminante

 

Debido a que las criptomonedas se encuentran ajenas a los bancos y no responden a ningún organismo, la única forma de producirlas es a través de los “mineros”.

 

¿Qué hacen los mineros? Estos se encargan de procesar las transacciones, procurar que sean legítimas y solucionar los problemas que aparezca en el camino. A cambio reciben monedas digitales, como por ejemplo bitcoins.

 

La minería de criptomonedas necesita de muchos servidores que, al realizar esta actividad consumen grandes cantidades de energía.

 

Servidores para la minería de criptomonedas

Así como se habla de la huella de carbono que generan industrias como la del entretenimiento, es momento de incluir a las monedas digitales en este asunto.

 

Por su valor y reputación, a la hora de hablar de criptomonedas la mayoría de las referencias apuntan al bitcoin.

 

Según la Universidad de Cambridge, el bitcoin consume el 0,59 por ciento de la electricidad de la Tierra.

Además, explica que para hacer funcionar todo el sistema de esta moneda digital, se utilizan 129,24 teravatios-hora por año, que es más de lo que consume Argentina anualmente.

 

Esto muestra que, lejos de que la digitalización de la economía sea una opción más sustentable, el universo de las criptomonedas es altamente contaminante.

 

Sin embargo, esto no es ninguna novedad.

 

En 2009, Hal Finney, pionero en el mundo cripto, se refirió a la contaminación que el Bitcoin podría generar en el futuro. 

 

“Pensando en cómo reducir las emisiones de CO2 de una implementación generalizada de Bitcoin”, escribió en la red social Twitter.

 

Otras figuras influyentes como Bill Gates, en medio de su lucha por el cambio climático, advirtió que el bitcoin “no es algo que respete el medio ambiente”, por la cantidad de electricidad que este requiere en cada transacción.

 

Incluso, cuando Elon Musk compró 1.500 millones de dólares en bitcoin, acción que disparó el precio de la moneda, las críticas apuntaron contra el empresario por la contaminación que esto generaría.

 

El costo del éxito

 

Sin dudas, el incremento del valor de estas monedas no ayudan al medio ambiente, más bien todo lo contrario.

 

Con el bitcoin y el ethereum cotizando a su máximo valor histórico, la huella de carbono de las criptomonedas se hace cada vez más profunda.

 

Esto ocurre porque cuanto más sube el precio de las monedas, más incrementa su consumo de energía.

 

En diálogo con la BBC, Michel Rauchs, investigador del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF), ya se había referido a este tema.

 

El especialista explicó que “es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”.

 

La mala noticia es que, según lo que dijo Rauchs, el éxito del bitcoin y el cuidado del medio ambiente parecen no ser compatibles:

 

Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente.

Opción B: energías renovables 

 

Es sabido que el grueso de la producción de la energía eléctrica se da a partir de combustibles fósiles, que son una de las fuentes más grandes de contaminación.

 

Sin embargo, hay una alternativa para minar que puede marcar la diferencia.

 

Existen mineros que utilizan electricidad generada a partir de energías renovables, como la eólica o la hidroeléctrica.

 

Las energías renovables como una opción para la minería de criptomonedas

Aunque su implementación cambia un poco la situación, activistas ambientales aseguran que esto no ocurre en la mayoría de los casos.

 

Por esto último, indican que las criptomonedas siguen siendo un agente responsable de la contaminación.

 

Una discusión sin fin

 

Si bien importantes estudios y especialistas señalan el impacto negativo de las criptomonedas, sobre todo del bitcoin, en el medio ambiente, la conclusión que se saque dependerá de la fuente a la que se consulte.

 

Estudiosos del mundo del blockchains dicen que las cifras con respecto al consumo de electricidad de estas monedas digitales son exageradas.

El sitio Business Insider España mostró el punto de vista de Dan Held, jefe de crecimiento de la plataforma Kraken.

 

Held se refirió al tema y dijo:

 

Lo que realmente se deduce de que a la gente no le guste el consumo de energía de Bitcoin es que simplemente no les gusta Bitcoin.

En este sentido, sostiene que, al igual que cualquier avance tecnológico, el bitcoin también necesita cada vez más energía.

 

La realidad muestra que, como ocurre con muchas otras actividades, la minería de criptomonedas en general también contamina.

 

Sin embargo, las energías renovables podrían aliviar la situación y hacer compatible una visión más sustentable con el éxito de la economía digital.